La
última obra en la que colaboraron Mozart y Da Ponte regresó al Palacio de
Bellas Artes después de más de veinte años.
En
esta ocasión, el director de escena, Mauricio García Lozano, enfocó su
potencial creativo en el título que Da Ponte dio al libreto, La scuola degli amanti. Don Alfonso y
Despina fueron presentados como profesores de un colegio al que asisten
marionetas muy fáciles de manejar. El maestro principal, Don Alfonso, fue como
el que todos tuvimos alguna vez, pedante y aburrido, en tanto que Despina fue
la divertida, aunque un tanto inepta, profesora a la que preferíamos. Los
educandos fueron presentados como cuatro alumnos iguales en todos los sentidos,
si acaso diferenciados por su género. Las parejas de enamorados no evolucionan
hasta intercambiar sus intereses eróticos, por supuesto empujados por las
serpientes, Don Alfonso y Despina, que envenenan la inocencia edénica con la
que chicas y soldados inician la ópera. Es como si la música sólo ambientara la
ópera, y no describiera la evolución psicológica de los jóvenes. El concepto,
válido, de la escuela amorosa se quedó corto al no llegar a la “graduación” de
los estudiantes. La escenografía, muy bien lograda por Jorge Ballina, es un
aula en la que las paredes se modifican conforme avanzan las escenas. De hecho,
durante el segundo acto logra representar la crisis al mostrar la inversión de
los sentimientos de los alumnos, mediante el cambio de arriba a abajo del aula,
subiendo el techo al suelo y colocando éste arriba. La expresión de esto es más
clara en inglés pues la escena es modificada lentamente hasta terminar “upside
down” al final del dueto entre Fiordiligi y Ferrando. En adición al escenario
en sí, el aula se enmarca en una especie de pizarrón en el que se muestra la
acción como si fueran lecciones cuyo objeto explícito en la presentación del
director es educar al público. El vestuario diseñado por Mario Marín presenta a
las parejas originales vestidas del mismo color durante toda la obra y la
iluminación diseñada por Víctor Zapatero es tan buena como siempre, destacando
la de los cuatro jóvenes durante el “È nel tuo, nel mio bicchiero” en el que
ilumina a los cantantes conforme se unen al canon. En mi opinión el concepto de
la producción es válido, aunque limitado pues anula las personalidades de los
“alumnos” y exagera las de los “profesores”.
Silvia
Dalla Benetta encarnó a Fiordiligi. No puedo hablar de sus cualidades
histriónicas pues el concepto impide que las exhiba. Su rango es suficiente,
casi, para las exigencias del papel de Fiordiligi. Digo suficiente pues sus
notas bajas, la bajo el pentagrama en sus dos arias, llegan a ser
desagradables. Su agilidad es notable, pero carece de los trinos. Lo muy
atractivo de su actuación canora fueron su musicalidad y sus fantásticos messa da voce, tan importantes en el
papel. La joven mezzo Isabel Stüber tuvo una destacada actuación como Dorabella
y estoy seguro que la madurez que obtendrá con la experiencia le permitirá
lograr ser una buena cantante. Patricia Santos fue una excelente Despina
cantando con precisión y picardía todas sus intervenciones.
La
interpretación musical de los hombres fue también buena, aunque hubiera sido
mejor si Orlando Pineda, Ferrando, pudiese cantar, o hubiese cantado, legato, lo que no debe faltar en la
parte del personaje. Armando Piña tuvo una intervención precisa, demostrando
una bella voz, aunque sin controlar su dinámica. Jesús Suaste cantó bien el
papel musicalmente poco demandante de Don Alfonso –recordemos que la parte fue
compuesta para Francesco Bussani, cuya voz ya estaba en franco declive en 1790–
a quien Mozart sólo concede dos compases de lucimiento durante “Soave sia il
vento”.
De
las óperas de Mozart, ésta la que más números de conjunto contiene. En muchas
ocasiones los ensambles se oyeron “descuadrados”, especialmente durante los
tríos masculinos. Estoy seguro que dada la calidad de los cantantes, estos
números hubieran tenido un mejor resultado de haber sido ensayados
apropiadamente.
Este
fue uno de los casos en los que el divertir al público durante la obertura
confunde el argumento, ya que Despina entra a corregir lo que estaba escrito en
un pizarrón colocado en el proscenio Così
fan tutte, para cambiar la última palabra por tutti, borrando la “e” y
escribiendo una “i”. No será sino hasta la décima escena cuando Don Alfonso la
invite al claustro. Pero, ¿a quién le importa esto?
En
mi opinión, el coro tuvo dos problemas no atribuibles a sus elementos; el
primero fue presentarlo con muchos elementos, muchos más que los usuales 12 o
16 cantantes, esto pudo ser una decisión del director huésped Timothy G. Ruff
Welch o del director concertador y el segundo fue su ubicación. El coro del
primer acto lo hicieron sentados en la sala entreverados con el público,
evitando el rol caricaturesco de quienes acompañarán a los soldados al campo de
batalla; cantan tras bambalinas durante la serenata, que es la escena formal de
la scuola degli amanti, en tanto que
durante el inicio de la “boda”, aparecen a los lados del escenario, cual si
fueran curiosos llegando a ver la ópera –algo así como los turistas que
entraron a la sala durante la última entrega de los Óscar; estas decisiones no
agregaron, en mi opinión, un ápice de significado a la ópera y sirvieron para
que una gran parte del público aplaudiera algo sin sentido. El desempeño del
coro no fue malo, pero hubiera sido mejor sin tantas ideas escénicas.
Lo
más destacado de la noche, fue la labor de Ricardo Magnus al clavecín. Mostró
una variedad de adiciones a las notas del continuo, entre las cuales pude
apreciar el tema del primer movimiento de la sonata en la K 330, lo que le dio
una mayor propulsión a los recitativos. Ojalá Don Ricardo regrese a “hacer” el
continuo cuando sea necesario, de veras, ojalá.
Srba
Dnic tuvo un buen desempeño como concertador, aunque en momentos sentí unos
tiempos más lentos de los que creo son adecuados. Los maestros que tocaron las
maderas lo hicieron espléndidamente, no así los cornos –tan importantes cuando
la infidelidad es el tema principal– que en momentos notables perdieron
afinación.
Los
cortes fueron los usuales, el dueto de los soldados del primer acto y la
segunda aria de Ferrando “Ah lo veggio”; el corte de parte del recitativo de
Fiordiligi previo al del dueto con Ferrando fue, en mi opinión, excesivo.
En
mi opinión, esta producción y la interpretación de esta función fueron buenos,
yo diría muy buenos comparados con el estándar de la Compañía Nacional de Ópera
durante los últimos tiempos. Ojalá hubiera sido más ágil.
Now that Donald Trump
has challenged democratic institutions, violated American values of tolerance
and openness, and questioned Western alliances, it is not unreasonable to feel
a sense of grief for all that has been lost. An emotional reckoning may now be
necessary to confront this new world – and to move forward constructively.
Project
Syndicate, Feb.10, 2017
Por
Esteban Martina
Racismo,
Retroimperialismo y Protofascismo
El párrafo anterior muestra la conmoción
causada por el triunfo de Donald Trump. Esta situación ha generado una serie de
explicaciones que, en general, sólo de manera superficial tratan de explicar el
fenómeno que se vive en Estados Unidos y en Europa con el avance de políticos
llamados “populistas. En efecto, la prensa y televisión poseen una capacidad
única de repetir lo mismo una y otra vez sin ningún distingo de las corrientes
que generan a estos actores políticos, de los factores geográficos, sociales,
demográficos y políticos propios de cada país. Por ello representan alLíder
como el motor, si no único, al menos el predominante en el desarrollo de los
acontecimientos. Parecería que si dicho individuo desapareciera, la vida
volvería a ser “normal”.
Estas versiones de los acontecimientos parten
de la suposición de la racionalidad y bondad de una gran mayoría de la
población, dejando de lado la experiencia que muestra que esta racionalidad y
bondad dependen de la situación histórica en cuanto al desarrollo tecnológico,
económico, demográfico y de relación de clase.
La experiencia histórica demuestra que las
figuras mesiánicas condensan, por así decir, la ideología de un porcentaje si
no mayoritario, sí substantivo de la población y que al enunciarla como
programa de gobierno fijan las tendencias vagas de esa masa en objetivos
concretos. Sin embargo, hay que tener siempre presente que estas figuras surgen
cuando los factores arriba mencionados son propicios.
¿Cuál es el proceso que ha generado la presente
coyuntura?
Naturalmente que existen antecedentes
históricos que pueden arrojar luz sobre cómo se ha desarrollado la presente
situación. También existen factores nuevos que crean, modifican, reducen o
amplifican ciertos elementos existentes en experiencias pasadas. Sin embargo la
tríada que titula este escrito parece un punto de partida. Dicha tríada ya fue
analizada en el importante escrito sobre Los
orígenes del totalitarismo de Hannah Arendt. Si bien ciertas de las
aseveraciones en dicha obra no son aplicables a la época actual y su enfoque
hace hincapié en cómo se genera el totalitarismo, creo que los fenómenos allí
descritos pueden explicar al menos en parte las corrientes soterradas (y no
tanto), que subyacen bajo la aparición del fenómeno populista, racista,
imperialista (en un sentido que se discutirá más abajo) y con pronunciados
rasgos protofascistas.
El capitalismo en sus diversas etapas y sobre
todo a partir de la Revolución Industrial genera, sin un sistema de protección
social, una substancial masa de desclasados –lumpen– que acumula una serie de
agravios contra la sociedad capitalista y es un peligro para los poseedores de
capital.
Hay que notar que en Estados Unidos la “lumpenización”
se refleja sobre todo en la clase obrera y mayoritariamente blanca, que en una
sustancial proporción ha sido desplazada y desclasada por la automatización de
los últimos 40 años. Ya en 1995, el controvertido Jeremy Rifkin señaló esta
tendencia aplicando a la época moderna el concepto marxista del desplazamiento
del obrero por la máquina. Esto es especialmente cierto en épocas cuando gran
parte del capital acumulado no genera inversiones productivas y se vuelve un
capital parasitario cuyo fin único es la expansión per se explotando a la sociedad sin dar nada a cambio. Este capital
en cierta forma es el equivalente al lumpen en cuanto a su situación social
pues pierde contacto con la sociedad y para muchos efectos comparte sus puntos
de vista.
Por otra parte, existe la masa atomizada que
incluye un porcentaje elevado de la población y que se siente ajena al proceso
político. Los que forman esta masa casi nunca votan pero cuando lo hacen,
aunque sea en relativamente pocos números, producen shocks violentos que en
caso extremo destruyen al sistema democrático (y más si sólo vota el 60% de los
posibles electores). Este es el caso actual, en el que parte de la población
rural siente amenazados sus valores religiosos y morales y que su modo de vida está
en vías de desaparecer, votó por Trump.
En Europa, el odio al migrante islámico, no
tiene un sentido religioso (en el aspecto dogmático) como en Estados Unidos,
sino un miedo a ser “arrollado” por otra cultura que es vista como opuesta a
los valores morales de la sociedad. En este caso, la demografía acentúa en
forma brutal esta percepción.
En el momento en que el capital parasitario se
alía con el lumpen y la masa responde a su llamado, se generan el imperialismo
(como ocurrió a fines del siglo XIX) y el fascismo (como ocurrió en la década
de los veinte del siglo pasado). El capital parasitario en su afán de expansión
utiliza al lumpen y a la masa para sus fines de dominio (explotar colonias en
el caso del imperialismo y controlar la población local y la de los países
esclavos en forma total en el caso del siglo XX). Al mismo tiempo necesita crear
uno o varios “enemigos” utilizando los prejuicios y odios ya existentes y que
se agudizan en el medio lumpen y en la masa atomizada que vive en la
frustración, la desocupación y el odio a las instituciones gubernamentales
(esta característica compartida por parte de la oligarquía parasitaria) y al
“enemigo” al que le achacan la mayoría de sus males.
En este sentido el surgimiento del racismo con
fines políticos encaja en el discurso del líder
pues el odio se encamina a los judíos, a los países competidores, a otra
religión o al grupo que en la coyuntura sirva como chivo expiatorio. Creando al
enemigo se consigue que el lumpen, quién es parte y esencia de la masa
irracional –mob– y está en el último escalón de autoestima, tenga alguien al
que le adscriba el odio que siente y éste lo deshumanice hasta llegar a los más
terribles extremos. Esta falta de solidaridad con el otro se puede extender a
la masa amorfa, más si es compartida por parte del capital parasitario con el
cual puede adoptar esta visión como programa de acción.
Después de la segunda guerra mundial se generó
un proceso de descolonización en el que decenas de países ganaron o recibieron
su independencia. Sin embargo, los países modernos y en especial el nuevo poder
hegemónico cuya tecnología y organización lo convertían en el proveedor natural
de capital siguieron ejerciendo un control efectivo sobre los países
subdesarrollados.
Este estado de cosas se fue modificando a
partir de los años 70 del siglo pasado por varios acontecimientos:
1.El
colapso del sistema de Bretton Woods que señaló la aparición, todavía
incipiente, del libre flujo de capitales y mercancías y que ha culminado en un
aumento del comercio y la globalización.
2.El
anquilosamiento de la Unión Soviética que culminó en su colapso. Al mismo
tiempo comenzó la transformación de ciertos países asiáticos en desarrolladores
de tecnología aunado a la creciente independencia mostrada por estados antes
sujetos a los países centrales, tales como Irán, India, etc.
3.La
increíble transformación de China en una potencia económica de tal envergadura
que en la actualidad es el único competidor efectivo de los Estados Unidos.
4.El
envejecimiento acelerado de la población de Japón y Europa Occidental y, en
parte, de Estados Unidos, acompañado de la explosión demográfica África, en los
países musulmanes y, hasta la década de los 90, en América Latina.
5.La
aparición de nuevas tecnologías de manufactura basadas en la automatización y
la transformación de muchas industrias de servicios por la computación.
6.La
aparición de la Internet genera además una herramienta con posibilidades
ilimitadas en el ámbito financiero, político y social, tanto para bien como
para mal, tal y como se refleja en su uso para difundir desinformación,
mentiras y como instrumento de amenazas e insultos.
7.El
ataque a las Torres Gemelas en 2001 que señala una escalada militar de agresión
por parte de Estados Unidos y de odio racial y religioso y creación de un
sistema de “seguridad” interno que marca el inicio de un dominio policiaco y de
los órganos de espionaje con consecuencias no previsibles para una sociedad
abierta.
8.El
terrorismo que se ha internacionalizado y que hoy es capaz de actuar en el
corazón de los países ricos.
9.La
crisis financiera en Estados Unidos y sobre todo en Europa a partir del 2007.
Estos hechos han provocado una serie de
fenómenos que fuerzan a retomar los conceptos discutidos anteriormente.
En Europa, la bomba demográfica del
envejecimiento ha causado un desbalance fiscal en varios países. Europa tiene
en su cercanía varios cientos de millones de personas que han sido convertidos
en presentes y potenciales refugiados debido a las dictaduras y el terrorismo
que ha provocado la agresión americana en Afganistán, Irak, Libia y su
ignominiosa participación en Siria. Lo anterior, aunado a una muy poca flexibilidad
de adaptación ante la adopción del euro y el poco control presupuestal ha
provocado una crisis en la Unión Europea. Alemania ha fallado lamentablemente
en su papel hegemónico provocando la pauperización y desencanto en varios
países, siendo Grecia el caso más radical.
En este sentido el proceso ha sido más de
lumpenización de países y regiones que de toda la sociedad europea. A nivel
social este papel lo juegan las personas ancianas que sólo tiene una
preocupación: su pensión. Al mismo tiempo, las olas migratorias provenientes
del Medio Oriente y África crean una presión que estimula el racismo subyacente
en muchos países y varios sectores de la población que buscan un “salvador”.
Hay que recordar que a fines de la primera guerra mundial una situación
parecida se presentó con las oleadas de refugiados a raíz del colapso de los
Imperios Ruso y Austro Húngaro (la Tierra Sangrienta). Las medidas anti
inmigración surgieron rápidamente y con mucha dureza.
Hasta ahora, el impulso proteccionista
exacerbado (al que llamaremos retroimperialismo) había sido restringido por el
entorno económico y tecnológico, pero con el Brexit y las elecciones en Francia,
Holanda e Italia, esto puede cambiar. Examinaré esta situación más en detalle
en el caso estadounidense. Sin embargo, la demonización del migrante alcanza a
sectores de la población no especialmente radicalizada pero que se imaginan que
gente “sin mérito, peligrosa y aprovechada y con valores conservadores” les
quita el trabajo, su seguridad o su pensión futura.Si alguien como Le Pen triunfara en las
elecciones, este caldo de cultivo, además de generar un retroimperialismo, ya
tiene un sustrato de “culpables e inferiores” con los que toda solidaridad
humana desparece. Esta presión no existe en Japón lo que lo hace un caso
diverso ya que allí la inmigración es nula y el racismo se manifiesta con una
cultura cerrada que se considera superior desde hace siglos.
En Estados Unidos, donde el capital parasitario
ha prosperado desde la década de los ochenta y donde el costo de la llamada
“voodoo economics” y la completa falta de regulación que controlara el capital
parasitario ha sido cubierto por la población, cuyos activos apenas alcanzarán
en su vejez, ha existido una presión gigantesca en busca de rendimiento. Parte
de esta búsqueda de expansión en el rendimiento proviene del capital
parasitario que sólo busca eso sin aportar ningún tipo de servicio social o
económico, pero también de una parte substancial de la población que invierte
en fondos de inversión y de pensión. La necesidad de rendimiento a todo costo
se ha agudizado cada vez más, provocando repetidas crisis aunadas a la
especulación y fraudes concomitantes lo que ha creado el caldo de cultivo para
el lumpen y la atomización de la masa.
En el espíritu descrito en el párrafo anterior,
el desarrollo de sistemas de procesamiento y comunicación de avanzada reforzó
el surgimiento de esta especulación financiera salvaje sobre todo tipo de
activos en un mundo ahogado en liquidez y bajo la presión demográfica que sirve
de pretexto para un capitalismo de corte excluyente y especulativo.
Por otra parte, el capital dedicado al sector
manufacturero, en busca de un mayor rendimiento y como comentamos, bajo la
presión de sus accionistas que en su mayoría son fondos de inversión y
pensiones para una población anciana, utiliza las facilidades brindadas por la
era informática y la facilidad de transporte de material para migrar una parte
sustancial de su producción a países donde la mano de obra cuesta menos y así
ser más competitivos. De hecho, esto amplifica la tendencia a utilizar mano de
obra barata que ya se venía dando de tiempo atrás. Sin embargo, el cambio a
partir de los 90 fue enorme. El ejemplo más a la vista es China, pero países
como México y la India también vieron aumentar la transferencia de empleos
desde Estados Unidos, el primero en manufactura y la segunda en servicios. Los
países europeos y Japón siguieron esta tendencia, utilizando sus plantas en
México para mejorar su competitividad en Estado Unidos.
Esta “globalización” ha contribuido a una
mejora en ciertas regiones del mundo en desarrollo (al menos por un período de
tiempo), pero ha causado animadversión en los sectores menos educados de la
población de los países ricos. Si bien la automatización es la que desplaza en
gran medida a la mano de obra, el lumpen se enfoca en el “otro”, ya sea país
extranjero, el migrante o el de otra raza
La pauperización y lumpenización de amplios
sectores de la sociedad americana, sobre todo en zonas donde hasta el nombre es
ilustrativo, Rust Belt, así como el racismo listo para manifestarse en amplias
zonas sobre todo rurales y del sur, generan una masa falta de cualquier lazo de
relación humana con “los otros”. En la prensa se habla de los “obreros blancos”
frustrados. Aquí se arguye que la masa no consiste de ellos en forma principal
ni como grupo. En efecto, muchos son ex-obreros cuyas habilidades ya no son
útiles y cuyo futuro no existe, pero también existe una masa sin educación
debido a la desigualdad existente en Estados Unidos. Sin embargo, en esta
alianza entre capital parasitario y lumpen, hay compañeros de viaje. Además del
medio rural que se siente excluido del futuro, el más prominente es la derecha
religiosa fanática que se traslapa con este medio en gran medida y que se
escandaliza porque hay más tolerancia con los homosexuales, pero no se inmuta
ante la deportación, el desprecio y hasta la muerte de inmigrantes de otro
color o religión. En el segmento de blancos religiosos evangélicos Trump ganó
el 81% de los votos y en las áreas rurales con el 62%
Puede parecer extraño que los votantes republicanos
hayan apoyado y apoyen en forma casi unánime a Trump. Esto deja de lado la
creciente radicalización del Partido Republicano y su degeneración en grupos
fanáticos extra conservadores en lo religioso, pero simpatizantes del
capitalismo salvaje cum populismo. Cuando
el capital parasitario y especulativo (y pocos representantes tan típicos como
Trump) se alía con estos grupos con los que comparte su odio a las
instituciones democráticas y a todo lo que huela a “elite”, se genera lo que
llamo el retroimperialismo, o sea, el proteccionismo globalifóbico xenofóbico,
cuyo propósito irracional es la autarquía, el control y, cuando menos, el
establecimiento de un régimen autoritario a capricho delLíder. ¿Por qué retroimperialismo?
Porque ahora no se mandan soldados y agentes provenientes del lumpen para
ocupar los países “inferiores”, sino se pretende devastar tales países y
revertir su magro desarrollo para volver a crear esferas de poder compartidas
tal vez con Rusia, China y Alemania. El crear un fetichismo por la manufactura
y los servicios sólo en TU PAÍS, busca reforzar su dominio sobre la masa, Esto
es un sueño al que se oponen las condiciones tecnológicas, demográficas y
económicas.
Allí está el quid de la cuestión. Creo que para el Líder y sus aliados ideológicos, que no puramente económicos, lo
importante no son estos factores sino la lucha contra “el otro” y concretar sus
fantasías.
Esto puede parecer fantasía, pero siempre hay
que recordar que este protofascismo es irracional por definición. Lo que
importa es el “Movimiento” hacia la visión del mundo que el Líder
tiene en mente. Esta visión es completamente irracional y puede cambiar
continuamente, de allí las contradicciones que genera. Hará uso de lo que se presente
guiado por la “Voluntad” para continuar el “Movimiento” y desechará lo que usó
cuando le sea inútil.
Hay que tener entonces claro que los argumentos
de racionalidad económica, social, etc. no norman el comportamiento del
Líder y la masa. Si dará preferencia a la idea de dominio racial o
“imperial” en el sentido que hemos comentado. La historia tiene muchos ejemplos
de esta perversión.
El recurso a la demonización y rebajamiento de
mexicanos, migrantes y musulmanes, y las demandas que parecen sin sentido, como
que México pague un muro en su frontera, son mecanismos para que esta masa irracional,
o sea la mob, se sienta superior al
menos con respecto a estos “otros”.
En
este sentido creo que el uso del racismo en forma política es muy parecido al
mecanismo imperialista del siglo XX, aunque la forma que se perfila de
imperialismo difiere notablemente del modelo anterior.
¿Cuál es el futuro de esta nueva ronda de
ataque a la tolerancia?¿Nos enfrentamos
ya a un fascismo naciente? Ciertos elementos ya están presentes: el desprecio y
ataque al sistema judicial y a la prensa, el convertir al migrante en objeto de
caza, las amenazas contra otros países en forma de ultimátum, el ataque a la
tolerancia, la infalibilidad del Líder, etcétera.
Para empezar, es lamentable, por decir poco, la
falta de percepción mostrada por una gran parte de la izquierda que, como ya en
otras ocasiones, adoptó una posición dogmática y de total rechazo respecto a la
globalización. Es claro que la globalización per se no es una panacea que resuelve todos los problemas. De hecho,
los crea (presentes en los países ricos y futuros en los pobres). Lo que hay que hacer es mitigar sus aspectos
negativos, no destruirla de cuajo.Si
bien la globalización tiene varias y graves consecuencias para partes
considerables de la población, dado el avance tecnológico y financiero, es
difícil de revertir sin causar consecuencias peores. Sin embargo, la
globalifobia se ha centrado en las consecuencias para los países ricos y toma
poco en cuenta los beneficios que ha traído para los países en desarrollo.La frase: “¡Si nada de esto hubiera pasado no
tendríamos este problema en México y otros países!”, es un espejo de la
mentalidad que actualmente domina en Estados Unidos.El punto es que esto pasaba y no hubo
propuestas factibles para contrarrestar las partes negativas de este fenómeno.
Todo fue blanco o negro. ¡Ahora la izquierda populista se encuentra con que la
derecha les roba sus banderas!
¿Cambiará esta situación, sobre todo en Europa
donde la memoria histórica necesita a una izquierda moderna? El racismo y la
exclusión ya alzaron su cabeza en forma visible y se presentan en hechos como
cuando hasta la primera ministra británica, a la que se suponía una Tory
clásica habla de cosmopolitismo, una clásica señal de peligro, xenofóbica y antidemocrática.
En Estados Unidos las esperanzas para frenar el
movimiento trumpista, restan tanto en la institucionalidad del sistema como en
la mayoría de personas racionales que no votaron por Trump (ya marcada por éste
y sus aliados como elitista y poco patriota). Por otro lado, y por puras
razones económicas, parte del capital multinacional manufacturero y aún del
capital parasitario podría ponerle un alto. Sin embargo, véase el apoyo de Goldman
Sachs y Wall Street en general a Trump y su programa, un patrón que no debe
extrañar dada la experiencia histórica.
Creo que hay una probabilidad que la tríada
racismo, retroimperialismo y protofascismo, con su concomitante desprecio al
sistema, sea frenada por estos agentes, aunque
su huella va a ser difícil de borrar. En efecto, ciertos hechos alarmantes,
tales como la aceptación por una parte mayoritaria de la población del espionaje sistemático y casi total por la
NSA a los propios ciudadanos americanos y el aumento brutal en el número de
presos (2 millones), con varios millones más fichados y con un desproporcionado
número de negros e hispanos, no presagian una democracia plena aún en ausencia
del movimiento trumpista. En adición a lo anterior, las condiciones generadas
por sus políticas no desaparecerán en un futuro previsible. En teoría, las
instituciones de Estados Unidos son más sólidas que en la mayoría de los países,
pero pueden ser utilizadas y transformadas. Hay que recordar cómo el sistema
electoral fue utilizado para la victoria de Trump aun cuando el voto directo
favoreció a Clinton, pero por un pequeño margen. Esto indica que Trump tiene mucho
margen de maniobra y que puede transformar el panorama legal (y más en una
sociedad legaloide y formal como la americana) con apoyo muy sustancial.Las instituciones se han degradado de tal
manera que si los “Founding Fathers” o Lincoln volvieran, serían linchados en
muchas zonas del hinterland.
No sería de extrañar que un régimen racista, autárquico
agresivo y con mentalidad de sitio, como el de la sociedad rusa, y donde la
democracia americana existiera sólo de manera formal, fuera el resultado de la
presente situación. Esto y la evolución del populismo de derecha, racista,
excluyente y proteccionista y francamente fascista en algunos países en Europa
como Hungría, serán las grandes incógnitas en los años futuros.
Lucia di Lammermoor en Bellas
Artes. 23 de febrero de 2017.
Lucia di Lammermoor regresó al Palacio de
Bellas Artes después de diez años. En esta ocasión se importó la producción que
Enrique Singer hizo originalmente para el Teatro Bicentenario de León. El
director de escena coloca la acción durante la época, fines del siglo XVII, en la
que Walter Scott pensó para The Bride of Lammermoor,
novela de la que deriva el libreto de Salvatore Cammarano; aunque ubica la
acción en Europa continental, me atrevería a decir en los Países Bajos. La
escenografía, diseñada por Philip Amand quien también diseñó la iluminación, se
basa en la presencia intermitente de pinturas que “parecen” ejecutadas por
maestros flamencos; la producción se beneficia de que escenógrafo e iluminador
coincidan pues esto evita contradicciones visuales. De hecho, la boca de
escena se enmarca como sugiriendo un gran cuadro. El vestuario diseñado por
Estela Fagoaga corresponde a la época y localización mencionada.
Desde
la breve introducción Singer revela la culminación de la ópera al mostrar en un
nicho al fondo del escenario una figurante que simula el estado de locura
ensangrentado de la protagonista, a la que amenazan tres sombras propias más
del Macbeth escocés que de la planicie del norte de Europa. Extrañé no ver a
Lucia bañada en sangre y empuñando su daga asesina durante la escena de locura
pues Singer decidió dejar la caracterización a la figurante colocada en el
mismo nicho de la introducción. A lo largo de la ópera los miembros del coro
toman posiciones estáticas que simulan lo mostrado en las pinturas que bajan y
suben continuamente en la escena; no faltará quien diga que los cuadros son los
que se parecen a los cuadros plásticos formados por el coro.
En
mi opinión, pese al cambio de ubicación de la acción, Singer narra literalmente
la historia, algunos dirían tradicionalmente, sin distorsionarla, pero sin
ofrecer algo diferente.
Irina
Dubrovskaya canta el papel de Lucia por primera vez en su carrera. La soprano
siberiana tiene una hermosa presencia escénica y una voz bonita; aunque cantó
la mayoría de las notas, su capacidad de transmitir alguna emoción que pudiese
existir tras las mismas fue inexistente. En ningún momento se vio enamorada de
Edgardo, se sintió amenazada y sometida por Enrico y, mucho menos, privada de
cordura.
Edgardo
es un papel emblemático y muy querido de Ramón Vargas, ya que fue el de su
debut no programado en el MET sustituyendo de último momento a Luciano
Pavarotti. Esta noche no fue la mejor del tenor. Su voz sufrió varios quiebres
en sus dos arias y se escuchó sin el brillo que la caracterizaba hasta hace
poco.
Juan
Carlos Heredia es un barítono que ha ganado muchos premios de canto en México y
es miembro del Estudio de Ópera de Bellas Artes. Su desempeño como Enrico
incrementó mi convencimiento de que los premios en los concursos de canto no
son el mejor termómetro para medir la calidad y el potencial de un cantante.
Los hermanos estuvieron en el mismo nivel de interpretación tanto actoral como
vocal, es decir poco convincente en mi opinión.
En
el pasado reciente era usual cortar la primera escena del acto III en la que se
presenta el encuentro entre Edgardo y Enrico; en esta ocasión también se
eliminó, afortunadamente pues se evitó exponer aún más a ambos cantantes.
El
bajo venezolano Ernesto Morillo cantó adecuadamente el rol de Raimondo, uno de
los menos lucidores de la escuela belcantista. Por cierto, al principio vestía
un hábito que recordaba el dominico y al final uno que pudiese ser el de un
benedictino. No cupo duda que este Bidebent fue un hombre de iglesia.
Gabriela
Flores como Alisa, Leonardo Joel Sánchez como Arturo y Gilberto Amaro como
Normanno cumplieron con su tarea.
Srba
Dinic tuvo una buena función como director concertador. En la orquesta destacó la
fina interpretación de primer flautista Aníbal Robles durante la escena de la
locura, aunque los cornos que se escuchan al inicio de la introducción sonaron
inseguros. El coro, preparado en esta ocasión por Luigi Taglioni, tuvo una
función espléndida.
Puedo
afirmar sin ruborizarme que lo mejor de la función de hoy fue el coro.
El debut de Elīna Garanča en México, y América Latina, es
un acontecimiento de gran magnitud musical. Causó una gran expectación lo que
se vio reflejado en el lleno absoluto de los lugares “útiles” de la sala,
incluso más de la mitad de los lugares tras la orquesta estuvieron ocupados
–normalmente es una zona vacía a menos que sea usada para acomodar a un coro de
gran tamaño– lo que no se había visto desde el concierto de la Filarmónica de
Viena en 1980. Y esa expectación se vio premiada con un evento inolvidable.
Su participación inició con ‘Das chas nastal’ de Orlanskaya dieva de Tchaikovski, e
incluyó lo que serán dos de las tarjetas de visita de Elīna Garanča en los
próximos años, Santuzza y Dalila; ‘O mon Fernand’ de La favorite finalizó la primera parte del programa. La segunda
consistió en tres romanzas de zarzuelas y la Habanera y la Chanson Bohème de Carmen, que espero mantenga en su
repertorio al menos por unos años. También se incluyeron la obertura de Ruslan i Lyudmila, la bacanal de Samson et Dalila, la primera danza de La vida breve y el Preludio de Carmen.
Es cierto que cantar a la altura de la Ciudad de México,
2300 metros sobre el nivel del mar, no es sencillo; en adición, en invierno la
contaminación es mala constantemente. Ello afecta, normalmente, la afinación de
los cantantes y el ritmo de su respiración. Debo decir que yo oí un legato
inmaculado y una afinación cercana a la perfección. Elīna demostró una gran
inteligencia al diseñar un programa equilibrado en variedad y duración.
Pienso que las voces perfectas para los roles veristas son
feas y gritadas. Su Santuzza, en cambio, se oyó espléndida con su bella voz y
un dominio técnico de la dinámica asombroso. Por cierto, creo que quienes se
atrevan a cantar Turiddu tendrán una dura prueba escénica al justificar el
abandono de esta mujer.
Dos detalles mostraron otras facetas de esta gran artista.
Mostró su clase al cantar para quienes ocupaban el coro y los asientos
laterales, incluso dando la espalda momentáneamente a la luneta; al inicio de
la segunda parte del programa alguien desde el segundo piso le gritó “guapa” a lo
que ella contestó con una sonrisa apabullante.
No soy dado al uso exagerado de adjetivos, pero sé que hoy
me faltaron
La Orquesta Sinfónica de Minería, dirigida por Constantino
Orbelian, acompañó dignamente a la letona.
Finalizó citando a un colega que dijo: “hoy oímos el mejor
concierto del futuro de 2017”
“in Così fan tutte,
it is the music that does the seducing”
Daniel Heartz
Glyndebourne 2006
Cosî fan tutte se estrenó en el
Burgtheater de Viena el 26 de enero de 1790, un día antes de que Mozart cumpliera
34 años. Fue la tercera ópera en la que Mozart y Lorenzo Da Ponte colaboraron.
Para
darme un regalo de Navidad escribí esta elucubración en la que propongo una
versión posible del final de la ópera con base, esencialmente, en la música de
Mozart. Al
poner en escena una ópera es indispensable "oír" al compositor,
especialmente cuando el compositor es Mozart. En esta elucubración trato de
escucharlo para buscar un final convincente, al menos para mí, de su ópera más
controvertida. En
la mayoría de las producciones, al final las parejas se forman bien sea como
en la situación original de la ópera, es decir Dorabella con
Ferrando por un lado y Fiordiligi con Guglielmo por el otro; o, con menor frecuencia,
manteniendo la situación existente al momento de “la boda”, es decir Fiordiligi
con Ferrando y Dorabella con Guglielmo.
Las
fuentes del libreto, Metamorfosis, Decameron y Orlando Furioso, así como las
derivaciones de Shakespeare y Cervantes, entre otras, nos permiten establecer que el tema de
la ópera – la apuesta que tiene por objeto demostrar la volubilidad amorosa, y
por consiguiente infidelidad, de las mujeres– puede desarrollarse en cualquier
época o lugar –, la única condición que debe respetarse es la presencia marina
que propicia la brisa a la que se conjura en el trio No.10, “Soave sia il vento” (Que el
viento les sea propicio).
Mozart
utiliza Mi mayor como tonalidad principal, misma que había usado para las
escenas marinas de Idomeneo. Además es un regreso a la principal área tonal de la ópera Do-Mi-Sol
Trataré
de describir la caracterización psicológica de los personajes con base en la
dramaturgia musical de Mozart, aderezada con algunas líneas del libreto,
especialmente las que se dicen durante los recitativos y los ensambles, para
con ello proponer otro final dramático, diferente al usual emparejamiento
original o modificado.
Dorabella y Guglielmo
Dorabella
es originalmente la novia de Ferrando, quien empieza el primer trío cantando
“La mia Dorabella capace non è, fedel quanto e bella il cielo la fe’.” (Mi
Dorabella no es capaz, el cielo la hizo tan fiel como bella).
Su
primera intervención solista es una parodia de un aria de furia de la opera seria, incluyendo un recitativo
acompañado.
El
texto es el siguiente
Recitativo acompañado
“Ah
scostati, paventa il tristo effeto d’un disperato affetto! Chiudi
quelle finestre... odio la luce.. odio l’aria che spiro.. odio me stessa.. Chi
schernisce il mio duol.. chi mi consola. Deh
fuggi per pietà, lasciami sola.”
(¡Ah
fuera de mi camino, cuídate del triste resultado de un amor sin esperanza! Cierra
esas ventanas.. odio la luz.. odio el aire que respiro.. me odio a mí misma.. Quién
se burla de mi dolor.. quién me consuela. Vete
por piedad, déjame sola.)
Aria No.11
“Smanie
implacabili che m’agitate,
Entro
quest’anima più non cessate
Finchè
l’angoscia mi fa morir.
Essempio
misero d’amor funesto,
Darò
all’Eumenide se viva resto
Col
suono orribile de’miei sospir!”
(¡Deseos
implacables que me atormentan
No
cesen hasta que la angustia me mate.
Si
permanezco viva, daré a las Euménides
un
ejemplo miserable de amor funesto
con
el horrible sonido de mis suspiros!)
Elīna Garanča
Aix - en - Provence 2005
La
tonalidad del aria es Mi bemol, que normalmente Mozart asoció en sus óperas
con Da Ponte a momentos de conflicto emocional (cf. el aria de Cherubino “Nos
so più cosa son cosa faccio” y el final del segundo acto de Le nozze di Figaro, o la entrada de
Donna Elvira “Ah chi mi dice mai” y el sexteto “Sola sola in buio loco” de Don Giovanni).
La
pieza está orquestada con flautas, clarinetes, fagotes, cornos y cuerdas. Se
trata de un movimiento alla breve, y
su tempo es allegro agitato, muy apropiado para el estado de Dorabella.
Tonalidad, tempo y ritmo permanecen constantes durante los 102 compases del
aria.
Gugliemo
canta su primera aria después que lo hace Fiordiligi, ya en la segunda parte
del acto. El “albanés” se dirige a ambas muchachas con el siguiente texto
Aria No.15
“Non
siate ritrosi occhieti vezzosi: due lampi amorosi vibrate un po’qua.
Felici
rendeteci, amate con noi, e noi felicissime faremo anche voi;
Guardate,
toccate, il tutto osservate; siam due cari matti, siam forti e ben fatti, e
come ognun vede, sia merto, sia caso,
abbiamo
bel piede, bell’occhio, bel naso; guardate, bel
piede, osservate, bell’occhio, toccate, bel naso, il tutto osservate;
e
questi mustacchi chiamare si possono trionfi degli uomini, pennachi d’amor.”
(No
sean tímidas ojitos encantadores; echen una mirada amorosa hacia acá.
Hágannos
felices al amarnos y nosotros también lo haremos aún más;
Véannos,
tóquennos, obsérvennos completamente,
somos
dos locos adorables, fuertes y con buen cuerpo, y como todos ven, bien sea por
mérito o por casualidad, tenemos
pies, ojos y nariz bellos;
y
estos bigotes pueden llamarse el triunfo de los hombres, plumas de amor.)
El
aria es un andantino orquestado sólo con una flauta, un fagot y cuerdas, y es
aún más breve que la de Dorabella, pues tiene únicamente 67 compases. La tonalidad
es Sol mayor y su ritmo 2/4. En la semiótica que Mozart deja ver en sus óperas
con Da Ponte, esta aria comparte características con los coros de Le nozze di Figaro y las tres danzas
simultáneas durante el final del primer acto de Don Giovanni: lo que significa que Guglielmo es un personaje mucho
más simple de lo que cree ser.
En
el primer acto hay dos duetos, el primero lo cantan las hermanas, No.4“Ah, guarda sorella.” (Observa hermana) en el que se muestran una
a otra retratos de sus novios en sendos medallones, el otro lo entonan los
jóvenes, No.7 “Al fato dàn legge quegli occhi vezzosi” (Esos ojos hermosos
determinan el destino). Este dueto se cortaba usualmente durante el siglo XX.
El
segundo acto inicia con un recitativo seco en el que Despina alecciona a sus
señoras en cosas del amor; entre otras líneas les dice: “i vostri Ganimedi – la
mención del copero de los dioses es increíble en el lenguaje de una sirvienta,
sin embargo Da Ponte suelta citas clásicas a lo largo de toda la ópera y no
podía dejar a Despina fuera del estilo – son andati alla guerra; infin che
tornano fate alla militare: reclutate.” (vuestros Ganímedes se han ido a la
guerra; en tanto regresen, hagan lo que los militares: recluten). Al finalizar
la conversación entre las tres, las hermanas entonan su
segundo dueto, que marca el punto de inflexión dramático de la ópera cuando
Dorabella inicia el dueto No.28 “Prenderò quel brunettino” (Yo escojo al
morenito).
Después
de un cuarteto – números 21 y 22 – en el que los “albaneses” ofrecen una
serenata a las hermanas, y en la que Don Alfonso y Despina dan su lección
formal de amor, empieza la seducción que ejemplifica el
aprovechamiento obtenido en la escuela de los amantes.
Dueto No.23
GuglielmoIl core vi dono, bell’idol mio: ma il
vostro vo’ anch’io, via datelo a me.
DorabellaMel date lo prendo, ma il mio non vi rendo,
in van mel chiedete, più meco ei non è.
GuglielmoSe teco non l’hai perchè batte qui?
DorabellaSe a me tu lo dai che mai balza lì?
Dorabella
y Guglielmo
È
il moi coricino che più non è meco, ei vene a star teco, ei batte così.
Guglielmo
(queriendo poner su retrato en el
medallón) Qui lascia che il meta.
DorabellaE qui non può star.
GuglielmoT’intendo, furbetta.
DorabellaChe fai?
GuglielmoNon guardar. (Le desvía la cabeza dulcemente, e intercambia los retratos del medallón)
Dorabella(Nel peto un Vesuvio d’avvere mi par.)
Guglielmo(Ferrando meschino! Possibil non par.)
GuglielmoL’occhietto a me gira.
Dorabella
Che brami?
GuglielmoRimira, se meglio può andar.
Dorabella
y Guglielmo
Oh
cambio felice di cori e d’affetti! Che nuovi diletti, che dolce penar.
Elīna
Garanča y Stephane Degout
Aix - en - Provence 2004
El
primer dueto de seducción que Mozart nos presenta es el de Guglielmo y
Dorabella, quienes son los menos sofisticados de los cuatro amantes. Mozart
trata a esta pareja con elementos similares a los que usó al describirlos
individualmente. El dueto tiene Fa mayor como tónica, repite
el triple ritmo del aria de Guglielmo, 3/8 – quien impone su personalidad
–,la orquestación es ligera – clarinetes,
fagotes, cornos y cuerdas (aunque con violas divididas) –, y el tempo es andante
grazioso. ¿como lo es Dorabella? En el dueto, la chica se rinde muy fácilmente
a los requiebros del oficial.
Al
dueto le sigue una escena en la que Ferrando después de ser rechazado de nuevo por
Fiordiligi – regresaré a esto al hablar de esta pareja – se encuentra con
Guglielmo a quien dice que su novia le es tan fiel como Penélope; a pregunta
expresa, su amigo responde que Dorabella no lo es tanto. Esta noticia hace que
Ferrando cante, enojado, un recitativo acompañado que incluye dos cadencias que
no pueden resolverse dando pie a que Guglielmo arranque el
dolor a su amigo y rompiendola cuarta
pared como Figaro lo había hecho en “Aprite un po’quegli occhi”, lanza una
invectiva a las mujeres presentes en el teatro cantando su segunda
Aria No.26
“Donne
mie le fate a tanti a tanti
che,
se il ver vi deggio dir,
se
si lagnano gli amanti li comincio a compatir.
Io
vo’ bene al sesso vostro, lo sapete, ognun lo sà;
ogni
giorno ve lo mostro, vi do segno d’amistà.
Ma
qual farla tanti a tanti m’avvilisce in verità.
Mille
volte il brando presi per salvar il vostro onor.
Mille
volte vi difesi colla bocca e più col cor.
Ma
quel farla a tanti a tanti è un vizzieto seccator.
Siete
vaghe, siete amabili, più tesori il ciel vi diè,
e
le grazie vi circondano dalla testa fino ai piè.
Ma
la fate a tanti che incredibbile non è.
Ma
la fati a tanti che se gridano gli amanti
hanno
certo un gran perchè.”
(Mis
queridas señoras, le hacen tanto a tantos que, si debo decir la verdad,
comienzo
a creer cuando los amantes se quejan.
Adoro
vuestro sexo, lo saben, cualquiera lo sabe;
lo
demuestro todos los días, les doy seños de amistad.
Pero
todo lo que hacen a tantos me deprime de verdad.
He
empuñado mil veces la espada para defender vuestro honor.
Mil
veces las he defendido con mi boca y el corazón.
Mas
hacer tanto a tantos es un hábito irritante.
Sois
hermosas, sois adorables, el cielo les dio muchos tesoros,
y
las gracias las rodean de la cabeza a la punta de los pies.
Pero
hacer tanto a tantos no es creíble.
Pero
si sus amantes gritan seguramente tendrán una buena razón.)
Esta
es una típica aria de catálogo de opera
buffa. Al igual que “Non siate ritrosi” su tonalidad es Sol mayor aunque
tanto ritmo, 2/4 propio de marcha militar, como tempo, allegretto, son diferentes.
La orquestación es más rica pues se añaden oboes, cornos, trompetas y timbales,
lo que le proporciona una sonoridad marcial.
Escenas
después nos volvemos encontrar a Dorabella, quien trata de convencer a
Fiordiligi, aún dubitativa, que ceda como ella ha hecho ya. Para ello le dice
Aria No.28
“È
amore un ladroncello, un serpentello è amor.
Ei
toglie e dà la pace, come gli piace ai cor.
Per
gli occhi al seno appena un varco aprir,
si
fa, che l’anima inacatena e toglie libertà.
Porta
dolcezza e gusto se tu lo lasci far,
ma
t’empie di disgusto, se tenti di pugnar.
Se
nel tuo peto ei siede, s’egli ti beca qui,
fa’
tutto quel ch’ei chiede, che anch’io farò così.”
(El
amor es un pequeño ladrón, una pequeña serpiente.
Quita
y da la paz al corazón según le place.
Igual
abre un camino al corazón por los ojos,
que
encadena el alma privándole libertad.
Si
le obedeces te dará dulzura y placer,
pero
si lo resistes te llenará con disgusto.
Si
decide quedarse en tu pecho,
haz
todo lo que te pida, como yo lo haré.)
Elīna Garanča
Aix - en - Provence 2005
Con
este allegretto vivace, tiempo triple, 6/8, y Si bemol como tonalidad
principal, misma que usase en momentos de agitación erótica como en “Voi che
sapete” en Figaro “Finch’an dal vino”
y en Don Giovanni. La orquestación que
usa Mozarten esta aria consiste en
pares de maderas, cornos y cuerdas con violas divididas.
Citando
a Daniel Heartz, nadie a excepción de Mozart puede derramar lágrimas por Dorabella
a la vez que, con Despina y Don Alfonso, carcajearse de ella.
La
música de Mozart para Dorabella y Guglielmo me hace pensar en dos jóvenes
sencillos a quienes lo que menos interesa es complicarse la vida con conceptos complejos
como la fidelidad.
Cuando
Ferrando equiparó la constancia de su con la belleza de su Dorabella con su
belleza durante el trio inicial de la ópera, Gugliemo declaró “La mia
Fiordiligi tradirmi non sa: uguale in lei credo costanza e beltà”, anteponiendo
a la alabanza a su novia el que no sepa cómo traicionarlo, lo que me hace
pensar que Guglielmo es un joven narcisista que se siente i-rre-sis-ti-ble.
Fiordiligi y Ferrando
La
primera intervención solista de Fiordiligi sucede hasta ya entrado el primer
acto, después de haber protestado por la presencia de los albaneses y de
haberse enterado de sus pretensiones amorosas. Mozart vuelve a parodiar la opera seria al dar a Fiordiligi un aria
de semejanza, por supuesto precedida de un
Recitativo acompañado
“Temerari,
sortite di questo loco!
E
non profani l’alito infausto degl’infami detti nostro cor,
nostro
orecchio, e nostri affetti.
Invan
per voi, per gli altri invan si cerca le nostre alme sedur.
L’intata
fede che per noi già si diede ai cari amanti
saprem
loro serbar infino a morte, a disperto del mondo, e della sorte.”
(¡Temerarios,
váyanse de aquí!
Y
no dejen que el aliento horrendo de sus palabras infames profane nuestro
corazón, nuestros oídos y nuestros sentimientos.
Ni
ustedes ni otros podrán seducir nuestras almas.
Sabremos
mantener intacta hasta la muerte la fe que prometimos a nuestros amantes, a
despecho del mundo y del destino.)
Aria No.14
“Come
scoglio immoto resta contra i venti, e la tempesta,
così
ognor quest’alma è forte nella fede e nell’amor.
Con
noi nacque quella face che ci piace e ci consola;
e
potrà la morte sola far che cangi affeto il cor.
Rispetate
anime ingrate, questo essempio di costanza,
e
una barbara speranza non vi renda audaci ancor.”
(Así
como una roca permanece inmóvil ante vientos y tormentas,
este
espíritu es fuerte en la fidelidad y en el amor.
Con
nosotros nació la llama que nos alegra y nos consola;
y
sólo la muerte logrará que el corazón cambie de afecto.
Almas
ingratas respetar este ejemplo de constancia,
y
que una esperanza bárbara no los haga audaces de nuevo.)
A
diferencia de las arias de Dorabella, las de Fiordiligi se desarrollan en
varios movimientos. “Come scoglio” es, probablemente, la pieza más difícil,
vocalmente hablando, de la ópera. Adriana del Bene, la primer Fiordiligi, no le
caía bien a Mozart, aunque éste reconocía sus cualidades vocales. Wolfgang
escribió a su esposa que con “Come scoglio” disfrutaría sus gestos.
El
rango del aria va de la bajo el pentagrama hasta el do sobreagudo y exige de la
cantante saltos hacia arriba o hacia de debajo de 16 y 18 tonos. La tonalidad
es Si bemol, correspondiente a la excitación de furia – real todavía – que le
causó la presencia de los jóvenes extranjeros amigos de Don Alfonso, y el ritmo
es común, 4/4. La orquestación prescinde de flautas y timbales e incluye violas
divididas. Además del rango, la cantante que personifique a Fiordiligi debe ser
capaz de manejar trinos y tener una excelente coloratura.
El
aria tiene tres segmentos.Durante
los primeros 14 compases – la primera línea del aria – el tempo es andante, que acelera a allegro durante los siguiente 65 –
segunda línea y segundo verso – hasta llegar a più allegro durante los 49
compases del último verso.
Al
terminar el aria, Fiordiligi y Dorabella intentan salir de la estancia, pero
Guglielmo se los impide cantando su aria No.15 “Non siati ritrosi”, que vimos
al tratar a éste. Una vez que Guglielmo, Ferrando y Don Alfonso cantan un trío
– el cuarto de los hombres – Ferrando canta su primer aria.
Aria No.17
“Un’aura
amorosa del nostro tesoro un dolce ristoro al cor porgerà.
Al
cor che nutrito da speme d’amore d’un’esca migliore bisogno non ha.”
(Un
aliento amoroso de nuestro tesoro dará un dulce descanso al corazón.
Al
corazón que no necesita un mejor anzuelo [para pescar a las chicas] si está
nutrido con esperanza.)
En
esta aria, Ferrando medita acerca del consuelo que da el amor, así como de su
poder, contrastando con lo que Guglielmo dice, en recitativo, inmediatamente
antes de salir de escena, “Ed oggi non si mangia?” (¿Y hoy no se come?), a lo
que contesta su amigo “Cosa serve? A battaglia finita fia la cena per noi più
saporita.” (¿Para qué? La cena sabrá mejor cuando termine la batalla).
El
aria es un andante cantabile, orquestado con clarinetes, fagotes, cornos y
cuerdas (con violas divididas), con el mismo ritmo del aria previa de
Guglielmo, 3/8, pero con una de las tonalidades más significativas de Mozart,
La mayor, asociada al erotismo – volveré a tratar esta tonalidad más adelante
–.
En
el segundo acto, al término del dueto No.23 de Dorabella y Gugliemo “Il core vi
dono”, entran Fiordiligi y Ferrando cantando un recitativo acompañado, en el
que Ferrando trata infructuosamente de conquistarla aun cuando ella le ordena
irse, lo que el soldado hace después de cantar su segunda aria..
Aria No.24
“Ah
lo veggio, quell’anima bella al mio pianto resister non sà;
non è fatta per esser rubella
agli affetti di amica pietà.
In
quel guardo, in quei cari sospiri dolce raggio lampeggia al moi core.
Già
rispondi a’ miei caldi desiri, già tu cedi al più tenero amor.
Ma,
tu fuggi, spietata, tu taci ed in vano mi senti languir!
Ah
cessate speranze fallaci! La crudel mi condanna a morir.”
(Ya
veo que esa alma bella no sabe cómo resistirse a mi llanto;
no
es capaz de rebelarse a los sentimientos de piedad amorosa.
En
esa cara, en esos suspiros amado, brilla un rayo de esperanza.
Ya
respondes a mis cálidos deseos, ya cedes al amor más tierno.
Pero,
huyes, ¡callas y siento consumirme en vano!
¡Terminen
esperanzas falaces! La cruel me condena a morir)
Francisco Araiza
El
aria, en Si bemol, tiene dos segmentos, los primeros 98 compases –hasta “mi
senti languir!”– es un allegretto, y los restantes 34 compases, que
corresponden a la última línea del texto, tienen allegro como tempo. Es un
movimiento alla breve en Si bemol,
orquestado con clarinetes, fagotes, trompetas –militares– y cuerdas con violas
divididas.
Al
finalizar el aria sale de escena.
Este
número se cortaba casi siempre hasta hace pocos años y hoy día se restablece en
pocas ocasiones. De hecho, Mozart lo cortó en su autógrafo y no se conoce la
razón de esta decisión; lo más probable es que se haya debido al instinto
teatral de Mozart, quien prefirió sacrificar el aria para dar mayor fluidez al
desarrollo dramático de la ópera.
El
hecho es que Ferrando, cantando el aria o no, sale de escena dejando a
Fiordiligi sola. La joven nos muestra, al público quiero decir, que está a
punto de enamorarse de Ferrando, casi. Lo hace cantando un recitativo y un
hermoso rondò.
Recitativo acompañado
“Ei
parte... senti!... Ah no... partir si lasci, si tolga ai sguardi miei
l’infausto oggetto della mia debolezza...
A
qual cimento il barbaro pose!... Un premio è questo ben dovuto a mie colpe!...
In
tale istante dovea di nuovo amante i sospiri ascoltar?... L’altrui querele
dovea volger in gioco?
Ah
questo core a ragione condanni, o giusto amore!
Io
ardo, e l’ardor mio non è più effetto di un amor virtuoso;
è
smania, affanno, rimorso, pentimento, leggerezza, perfidia e tradimento!”
(¡Se
va… óyeme!... No, dejémoslo irse, desparezca de mis miradas el objeto de mía
debilidad…
¡En
qué conflicto me puso el bárbaro!... ¡Un premio que mis culpas merecen!...
¿Eb
qué momentos debería escuchar los suspiros de un nuevo amante?... ¿Debería
hacer un juego los del otro?
¡Ah
cupido, si eres justo deberías condenarme!
¡Me
abrazo, y no es efecto de un amor virtuoso; es rabia, sufrimiento,
arrepentimiento, vanidad, perfidia y traición!)
No.25 Rondò
“Per
pietà, ben mio, perdona all’error d’un alma amante;
fra
quest’ombre, e queste piante, sempre ascoso, oh dio, sarà.
Svenerà
quest’empia voglia l’ardir mio,
la
mia costanza, perderà la rimembranza che vergogna e orror mi fa.
Ah
chi mai mancò di fede questo vano, ingrato cor!
Si
dovea miglior mercede, caro bene, al tuo candor.”
(¡Por
piedad, mi bien [Guglielmo], perdona el error de un alma que te ama;
quedará
escondido para siempre en estas plantas [ella se encuentra en un jardín],
Mi
coraje y mi constancia, cortarán este deseo perverso y harán olvidar el
recuerdo que me horroriza y me avergüenza.
¡A
quién fue infiel este vano e ingrato corazón!
Cariño,
tu candor merece una recompensa mejor”)
MIah Persson
Salzburg 2009
¡Qué
desperdicio de arrepentimiento y amor el que expresa Fiordiligi en esta
bellísima aria! Su “cariño” acababa de serle infiel con Dorabella, detalle que
conocería hasta el final de la ópera.
Si
“Come scoglio” fue una parodia con fuegos artificiales, “Per pietà” es, sin
duda, una de las arias más expresivas que Mozart compuso.
El
ritmo de esta aria es común, 4/4, como el de “Come scoglio”, su tonalidad Mi
mayor, muy pocas veces usada por Mozart, aunque en Così la usa a menudo pues la tónica de la ópera es Do mayor, y Mi
es parte de la triada principal. La orquestación la componen flautas,
clarinetes, fagotes, cornos y cuerdas, de nuevo con las violas divididas. Como
“Come scoglio”, el aria se divide en segmentos con diferente tempo, adagio los
primeros 34 compases – hasta “e orror mi fa” – y allegro moderato el resto de
la pieza. Mozart exigió de Fiordiligi una gran flexibilidad y coloratura en
“Come scoglio”, en tanto que en “Per pietà” el canto legato es primordial. La
cantante que hace Fiordiligi tiene que superar muchas dificultades en su
particella para lograr una gran actuación.
Adelantemos
la acción hasta el momento en que Guglielmo dice a Ferrando que Dorabella le
fue infiel. Al terminar el aria en la que Guglielmo se dirige a las mujeres en
la audiencia, No.26 “Donne mie”, Ferrando retoma el recitativo acompañado al
que seguirá una de las arias en las que Mozart logra calmar el dolor del
enamorado con la música dulcísima de las maderas que contradice el estado de
desesperación en el que quedó Ferrando.
Recitativo acompañado
“In
qual fiero contrasto, in qual disordine di pensieri, e di affetti io mi
ritrovo!
Tanto
insolito e novo è il caso mio. Che non altri, non io basto per consigliarmi...
Alfonso,
Alfonso, quanto rider vorrai della mia stupidezza!
Ma
mi vendicherò. Saprò del seno cancellar quel’iniqua... saprò cancellarla...
cancellarla?
Troppo,
oh dio, questo cor per lei mi parla.”
(¡En
que conflicto, en que desorden de pensamientos y afectos me encuentro!
Mi
caso es tan insólito u nuevo, que ni otros ni yo bastamos para aconsejarme…
¡Alfonso,
Alfonso, cuanto querrás reí de mi estupidez!
Pero
me vengaré. Sabré expulsare a la inicua [Fiordiligi] de mi corazón… sabré
expulsarla… ¿expulsarla?
O
Dios, este corazón también me dice mucho de ella.)
No.27 Cavatina
“Tradito,
schernito dal perfido cor,
io
sento che ancora questa alma l’adora,
io
sento per essa le voci d’amor.”
(Traicionado,
rechazado por ese corazón pérfido,
aún
siento que mi alma la adora [Dorabella]
aún
siento por ella las voces del amor)
Alfredo Kraus
Ferrando
da salida no a su rabia, sino al dolor que le causó la apuesta, pero Mozart lo
acompaña con oboes, clarinetes, fagotes, cornos y cuerdas (con violas
divididas) en un allegro alla breve
en Mi bemol – de nuevo el conflicto –envolviendo con magia dulce sus
sentimientos.
Una
vez terminada el aria, saltamos hasta después de la escena en la que Dorabella
declaró abiertamente su entrega a los caprichos de Cupido, aria No.28, “È amore
un ladroncello”. En el escenario Fiordiligi
decide vestirse con el uniforme militar que Ferrando (sic) tenía en casa de las
hermanas – ¿? – y termina con un
recitativo seco Fiordiligi, muchísimas veces cortado, que cuya última línea
dice “Oh come me trasforma le sembianze e il viso! Come appena io medesma mi
ravviso!” (¡O, mi apariencia se transforma tanto, que apenas me reconozco!) El
cortar esta línea puede hacer extraño el inicio del dueto de Fiordiligi y
Ferrando.
Dada
la importancia dramático–musical de este dueto, lo analizaré con un formato
diferente al que he usado hasta este punto.
No.29 Dueto
Fiordiligi,
vestida con el uniforme de Guglielmo inicia el dueto cantando,
“Fra
gli amplessi in pochi istanti giungerò del fido sposo;
sconosciuta
a lui davanti quest’abito verrò.
Oh che gioia il suo bel core
proverà nel ravvisarmi!”
(En
unos momentos estaré en los brazos de mi fiel novio;
desconocida
por vestir así, estaré delante de él.
¡O,
que alegría dará su bello corazón el verme!
La
música tiene como tónica La mayor, tonalidad que es característica de todos los duetos eróticos de Mozart,
desde Lucio Silla hasta La clemenza di Tito. Pares de oboes,
fagotes, cornos y cuerdas forman la orquesta; es un movimiento alla breve, 2/2, y el tempo es un
tranquilo adagio hasta “verrò”, acelerándose suavemente, più moto, en el verso
final.
Al
entrar Ferrando interrumpiéndola, la música modula a Do mayor vía mi menor
durante su frase y la contestación aterrada de la chica,
“Ed
in tanto di dolore meschinello mi morrò!”
(¡Y
entretanto, pobre de mí, moriré!
Fiordiligi
“Cosa
veggio! Son tradita! Deh partite...”
(¡Qué
veo! ¡Me han traicionado! ¡Vete!)
Y
Ferrando, ya en Do mayor – la tónica de la ópera – y levantando la espada del
uniforme de Guglielmo, que Fiordiligi había puesto sobre una mesa – ¡O Freud!
en palabras de William Mann – insiste,
“Ah
no, mia vita!
Con
quel ferro di tua mano questo cor tu ferirai, e se forza, oh dio, non hai, io
la man ti reggerò.”
(¡No,
vida mía! Con tu mano herirás este corazón, y, si no lo haces, o dios, dirigiré
tu mano.)
Fiordiligi
se resiste
“Taci
ahimè! Son abbastanza, tormentata, ed infelice!
(¡Calla!
¡Ya estoy suficientemente infeliz!)”
Ferrando,
arrodillado, mantiene su intento de seducción,
“Ah
che omai la mia – Mozart escribe mia en su autógrafo en tanto que en el libreto
aparece tua – costanza! a quei sguardi, a quel che dice, incommincia a vacilar.”
(Y
que mi constancia ante sus miradas y a lo que dice, le hagan dudar)
Fiordiligi
le dice
“Sorgi
sorgi...”
(Levántate,
levántate…)
Y
Ferrando le contesta
“Invan
lo credi.!”
(Lo
crees en vano)
Fiordiligi
“Per
pietà, da me che chiedi?”
(¿Por
piedad, qué quieres de mí?)
Ferrando
“Il
tuo cor, o la mia morte.” (Toma su mano y la besa)
(Tu
corazón, o mi muerte)
Fiordiligi
“Ah
non son, non son più forte! Dei consiglio!”
(¡A
ya no tengo fuerzas! ¡Dioses aconséjenme!)
Ferrando
“Cedi,
cara… “
La
música regresa a la tónica –La mayor–, el tempo se convierte en un larghetto,
el ritmo es ¾, y sólo las cuerdas y ¡solamente los cornos! acompañan a los
jóvenes.
Ferrando
sabe que ya logró si objetivo y con mucha ternura le dice
"Volgi
a me pietoso il ciglio!
In
me sol trovar tu puoi sposo, amante, e più se voi.
Idol
mio, più non tardar."
(¡Voltea
tus ojos a mí!
En
mí solo puedes encontrar esposo, amante, y más si así lo quieres.
Mi
ídolo, no dilates más)
Fiordiligi,
ya a punto de caramelo y temblando de emoción, y con el regreso de oboes y
cornos exclama
“Giusto
ciel!... Crudel... hai vinto... Fà’ di me quel che ti par.”
(Cruel…
venciste… Haz de mí lo que quieras.)
Fiordiligi
y Ferrando (abrazándose) terminan cantando un plácido
andante y regresando alla breve,
“Abbracciamci,
o caro bene, e un conforto a tante pene sia languir di dolce affetto, di
diletto sospirar. “
(Abrázame,
mi amor, y que tantas penas languidezcan en dulce sentimiento y suspirar amado.)
Amanda Roocroft y Rainer Trost
Théátre du Châtelet 1991
No
se requiere mucha inteligencia para entender que este dueto y el de Guglielmo y
Dorabella, aunados a las arias de los cuatro personajes nos describen cuatro
seres humanos, individualmente y como parejas, totalmente diferentes. Este
es el dueto más erótico compuesto por Mozart.
Para
finalizar mi búsqueda de un final dramático de la ópera, haré una digresión
considerando los números que omití, es decir los tríos, los ensambles mayores,
y aún ciertos recitativos.
Además
de lo mencionado sobre los números individuales, en general las características
de ambas parejas las hacen parecer “intercambiables”, sin embargo hay
diferencias sutiles.
Desde
el trío No.3 se muestran diferencias en las características de los hombres.
Hecha la apuesta los chicos expresan lo que harán con sus ganancias, Ferrando
es más espiritual lo que deja ver al cantar “Una bella serenata far io voglio
alla mia dea”, en tanto Guglielmo es más sanguíneo cuando dice “In onor di
Citerea un convito io voglio far.”
En
el recitativo que sigue al dueto No.4, es Fiordiligi quien parece más ligera y
juguetona (“Mi par che stamattina volentieri farei la pazzarella” y “Dammi la
mano: io voglio astrologarti”). Por otra parte, Fiordiligi es la primera que
duda, en el Final del primer acto, No.18, al preguntar “Che facciamo?”, a lo
que Dorabella contesta de inmediato “Tu che dici?” y es la primera en tocar la
cabeza de Gugliemo, aunque Fiordiligi lo hace con el pulso de Ferrando, cuando
ambos fingen estar agonizantes por fingir envenenarse con arsénico por ser
rechazados.
La
diferencia se empieza a manifestar claramente desde el dueto No.20 “Prenderò quel
brunettino”, en el que ambas, primero Dorabella, eligen en el orden
“equivocado” al hombre que les gusta más. Por supuesto Despina y Don Alfonso
refuerzan la elección en el No.22 “La mano a me date”, en el que forman los
pares “equivocados”. Los soldados mantienen su parecido psicológico en su
dueto, aunque sus números individuales y sus duetos con las chicas los
diferencian claramente de la misma forma que sucede entre la hermanas. La
ausencia de un número individual de Guglielmo en el que ventile su ira por la
traición de Fiordiligi es muy notable. Esto lo hace en el recitativo final de
la ópera al decir “Fu quella Fiordiligi! La Penelope, l’Artemisia del secolo!
Briccona!Assasina... furfante...
ladra... cagna... . Ferrando jamás se podría referir a su novia original o a su
conquista como “perra”.
Después
de las experiencias de seducción, una exitosa y otra no, es claro que Dorabella se siente muy a gusto con su situación,
lo que expresa en su aria No.28 “È amore un ladroncello, un serpentello è
amor”, en tanto que Fiordiligi aunque casi derrotada aún tiene arrestos para
intentar eludir la inminente seducción, lo que hace al vestirse con la ropa de
Ferrando para ir a reunirse con Guglielmo en el “campo de batalla”.
La
seducción de Dorabella, sucede sin resistencia en el dueto No.23 “Il core vi
dono; bell’idol mio”.
La
labor de Ferrando es mucho más ardua que la de Guglielmo. De entrada, la
conversación entre Ferrando y Fiordiligi se lleva a cabo con un recitativo acompañado,
mientras el de Guglielmo y Dorabella fue un recitativo seco. Ante la oposición
que presenta Fiordiligi, Ferrando contesta con un aria dirigida a ella, No.24
“Ah! lo veggio, quel’l’anima bella” en la que le dice que no huya pues sabe que
ya se enamoró de él. Esta aria, omitida en muchas producciones – como se
mencionó arriba –, es importante no sólo porque nos informa sobre el proceso de
seducción de Fiordiligi, sino porque es el disparador del grandioso Rondò,
No.25 “Per pietà, ben mio, perdona all’error d’un alma amante”, en el que,
avergonzada, pide perdón a su antiguo amor, pues es claro que ya no resiste el
asedio de Ferrando.
Mozart
subraya el carácter bufo de Guglielmo con el aria No.26 “Donne mie, le fatti a
tanti”, en la que se dirige a las mujeres de la audiencia, como lo hace Figaro
con los hombres en “Aprite un po’ quegli occhi”.Al terminar y ante la presencia lejana de
Guglielmo y Don Alfonso. Ferrando expresa todo su dolor por la traición de su
amada en el aria No.27 ”Tradito, schernito, dal perfido cor” en la que de
ninguna forma la insulta, es más en el acompañado de introducción al aria se
denigra al decir “Alfonso, Alfonso, quanto rider vorrai della mia stupidezza!”.
El
dueto de seducción de Guglielmo es relativamente sencillo, al usar una forma
sonata, mientras que el de Ferrando sucede en un dueto sumamente complejo,
probablemente el número menos “instrumental” de Mozart en cualquiera de sus óperas.
Las reacciones de Ferrando y Gugliemo ante la traición son diametralmente
opuestas en el aspecto musical; la de Ferrando con una bellísima aria, la de
Guglielmo con insultos que profiere en el recitativo que continua al dueto de
Fiordiligi y Ferrando y que, sabemos por las indicaciones escénicas de la
partitura, contempló con Don Alfonso.
El
punto culminante que muestra la diferencia de carácter entre Ferrando y
Guglielmo sucede en el canon “En el tuo, nel mio bicchiero si somerga ogni
pensiero”, - compases 173 a 207 del Finale No.31 del segundo acto– que
Guglielmo interrumpe pues su amargura le impide participar del éxtasis de los
otros jóvenes. Yo creo que este canon es tan breve pues el mismo Mozart no pudo
resistir su belleza por más tiempo. Esta pequeña maravilla Mozart es un
larghetto en ¾ en el que se aleja tonalmente a un imprevisto La bemol mayor
sólo con cuerdas hasta la entrada de Guglielmo cuando clarinetes, fagotes y
cornos, con las cuerdas tocadas pizzicato, anulan su amargura que contrasta con
la felicidad de los otros tres.
El
texto del canon es
“Fiordiligi,
Dorabella y Ferrando
En
el tuo, nel mio bicchiero si sommerga ogni pensiero,
e
non resti più memoria del pasato ai nostri cor!
Guglielmo
“Ah!
Ah bevessero del tossico! Queste volpi senza onor."
Yo
sostengo que Guglielmo no merece a quien sedujo en el transcurso de la ópera,
Dorabella, ni a su original, Fiordiligi.
Ni
en el autógrafo ni en el libreto se establece un final claro. Una posibilidad
adicional al emparejamiento de los jóvenes en cualquier orden, es la que
propone Maynard Solomon, biógrafo de Mozart, “Perhaps the happiest ending for
all concerned would be a clean break”, lo que implica que no se formen parejas.
Mi
sugerencia, basada en el análisis anteriormente expuesto,es que al final de la ópera, Fiordiligi y
Ferrando formen una pareja, Guglielmo quede solitario y regurgitando envidia
por el éxito de su amigo, y Dorabella también sola pero no triste pues ya llegó
a la conclusión aquello de que el “reclutar” que le enseñó Despina es buena
opción.
A
las feministas que odian esta ópera por su argumento ilógico y misógino, en su
opinión,sólo puedo decirles que el
argumento de Così fan tutte nunca fue
más creíble y realista que hoy día.
No
me queda más que decir gracias a quienes llegaron aquí, así como que estoy
convencido que en sus óperas, Mozart es el
dramaturgoy que la forma de
lograr una dirección escénica buena es a través del análisis de música y texto,
por lo que quienes sólo “interpretan” el texto de Da Ponte no logran entender
lo maravilloso que son las óperas de Mozart. Al recordar el nombre genérico de
los libretos de las primeras obras dramma
per musica, es decir pieza teatral a ser interpretada a través de la
música no pieza teatral para ser interpretada con música, es claro que las grandes
óperas son aquellas en las que el
compositor es el dramaturgo.