martes, 5 de abril de 2016

Bitácora de una aventura


Don Pasquale por Canal 22. Abril 2 de 2016



Desde la génesis de la idea hasta el junio 7 de 2009.

 

El Concurso de Canto Morelli ha sido por muchos años el más importante escaparate de cantantes mexicanos jóvenes. El ganador más famoso ha sido Ramón Vargas, quien lo ganó en los 80’s. La edición de 2004 fue rica en cantantes talentosos. El tenor Javier Camarena ganó el primer lugar, el barítono Josué Cerón el segundo y la soprano Rebeca Olvera ganó el Premio de la Ópera de Bellas Artes
 
Tres meses después del concurso, el director de la Ópera de Bellas Artes, Raúl Falcó, fue criticado duramente cuando programó La fille du Régiment con Rebeca como Marie, Javier como Tonio y Josué como Sulpice. Las funciones tuvieron tal éxito que la ópera se repuso el siguiente semestre con el mismo reparto.
 
Después de esas funciones, los tres cantantes siguieron caminos diferentes. Josué continuó sus estudios en la Academy of Vocal Arts of Philadelphia y Rebeca y Javier son solistas de la Ópera de Zürich. Javier es una estrella en ascenso en toda Europa y Rebeca es una de las cantantes más queridas por el público de Zürich.

El sueño


Xavier Torresarpi, uno de los fundadores Pro Ópera y el padre de la Revista Pro Ópera, invitó en enero de este año. 2009, a los tres a cantar una ópera en la ciudad de México durante el verano pues es cuando sus agendas lo permiten. La ópera que Xavier sugirió y que “los hijos del regimiento” aceptaron cantar fue Don Pasquale.
 
Para completar el reparto, Xavier invitó a Charles Oppenheim, no un cantante joven pero que sí está en las primeras etapas de su carrera. Charlie tiene una voz de bajo cómico más que decente y sus facultades como actor son destacadas. El hecho de ser el editor de la Revista no fue razón ni obstáculo para incluirlo en el reparto.
 
Irma Cavia, gerente general de Pro Ópera, solicitó al FONCA una beca para la realización del proyecto. El fondo otorgó a Pro Ópera una beca con el objeto de poner en escena óperas en los veranos de 2009 y 2010. Esto se presentó al Comité Directivo de Pro Ópera en su sesión de febrero de 2009. El proyecto se aprobó y se me encomendó su ejecución con el auxilio invaluable de Irma.









 Nota: el tamaño de las fotos no refleja mayor o menor importancia de los cantantes

El encuentro con la realidad

 

Unos días después nos reunimos y empezamos a darnos cuenta de todo lo que se necesita para montar una ópera, además de los cantantes que ya estaban más que puestos. Un local adecuado tanto en acústica como en capacidad, una orquesta, un coro, un director concertador, un director de escena, además de dinero para solventar los gastos no cubiertos por la beca del FONCA.

La solución

 

La elección de local era uno de los problemas más apremiantes. No podíamos tocar la puerta del Palacio de Bellas Artes, que las mantendrá cerradas al menos por un año más. Adriana Alatriste, miembro del Consejo Directivo de Pro Ópera, nos consiguió una cita con su hermano Sealtiel, entonces Coordinador de Difusión Cultural de la UNAM, y por ello responsable de la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, recinto que consideramos adecuado para presentar la ópera dado su buena acústica y capacidad –670 personas aproximadamente– así como por contar con la maquinaria teatral necesaria para representaciones de un proyecto como el nuestro
 
Antes de acudir a la cita se logró que Rodrigo Macías accediese a dirigir musicalmente la ópera. Rodrigo es uno de los directores jóvenes más talentosos del país y actualmente es director asistente de la OFUNAM. Además, nos ayudó a vender la idea a Gustavo Rivero Weber, quien es el Director de Música de la UNAM.


 
Por fin se tuvo la reunión con Sealtiel. Sabíamos de antemano que la UNAM no se encontraba muy a gusto con presentar Don Pasquale, ya que Bellas Artes –en su peregrinación fuera del Palacio– había presentado recientemente L’elisir d’amore en la Covarrubias y la idea de presentar dos óperas de Donizetti en fila no era muy atractiva para la UNAM.
 
Habíamos preguntado a los cantantes la posibilidad de presentar una ópera atractiva para la UNAM como pudiera ser Il barbiere di Siviglia de Paisiello, que  Rebeca y Javier habían interpretado hacía poco en Zürich; a decir verdad no agradó la idea, especialmente a Javier quien no estaba dispuesto a intercambiar un Re bemol por un papel cuya tesitura es casi la de un barítono, como lo es el de Almaviva en la ópera de Paisiello –cosas de tenores– por lo que deberíamos llegar a una solución aceptable para todas las partes, es decir una verdadera solución. Alcanzamos una solución prometedora para Pro Ópera y la UNAM pues nos comprometernos a poner en escena durante el verano de 2010 alguna obra pocas veces presentada en México. Acordamos que serían algunas de las farsas de Rossini. Esto nos permitirá utilizar completamente los recursos del FONCA, pues se dividen en partes iguales a erogarse en dos años.
 
Sealtiel acudió con el rector y logró que la UNAM –que estaría en vacaciones en el periodo de ensayos y durante las primeras dos funciones, asunto al que regresaré posteriormente– aportase la Sala Miguel Covarrubias, absorbiendo los costos extras de sus empleados, así como una orquesta formada por músicos escogidos de entre varias orquestas por Rodrigo y Gustavo, ya que la OFUNAM también se encontraba en vacaciones; en adición, autorizó el uso de varios recintos para usarse durante los ensayos.
 
Una de las condiciones que la UNAM puso fue la de lograr una producción capaz de simplificarse, tanto escénica como musicalmente, con objeto de poder hacer presentaciones en locales que no contasen con todos los recursos para ello; en pocas palabras, diseñar la producción bajo el concepto de “ópera en una maleta”.
 
En paralelo a lo anterior, escogimos como director de escena y diseñador de escenografía, vestuario e iluminación a José Antonio Morales en colaboración con Rosa Blanes. Debo decir que durante este proceso dejé de usar poco a poco ese dejo despectivo al referirme a lo que se ha dado en llamar “equipo creativo”, pues empecé a vislumbrar que, por lo menos en este caso, el adjetivo es bien merecido.



El taller

 

En cuanto alcanzamos el acuerdo con la UNAM, empezamos un taller con cantantes que además de ser los “covers” durante las funciones en la Covarrubias, cantarían las siete funciones que el FONCA nos obliga a dar antes del 30 de abril de 2010. Algunas de esas funciones se llevarán a cabo en recintos de la UNAM y otras fuera de la Ciudad de México. Algunas fueron solamente con piano y/o con escenografía simplificada.
 
El taller se dividió en dos partes: una musical y otra escénica. La musical fue conducida por el barítono Arturo Rodríguez y la escénica por José Antonio Morales. Este taller probó tener una importancia superlativa ya que además de cooperar en el desarrollo profesional de algunos cantantes jóvenes, ayudó a que Charlie completase la absorción de su papel y a que José Antonio esbozase su trazo escénico. Habría que decir que el taller musical se desarrolló en forma casi heroica al no contar con un espacio definido, habiendo trabajado en la Sala Nezahualcóyotl, la Escuela Nacional de Música y hasta en las casas de los pianistas. El escénico se desarrolló en su mayor parte en el llamado “Salón Blanquito” que es uno de los salones de ensayos de la Sala Nezhualcóyotl. Por si fuera poco, el taller tuvo que competir en la atracción de talentos al menos con otros tres que se desarrollaban simultáneamente. Creo que tenemos más talleres de canto que oportunidades para cantar. 

Del 8 al 20 de junio

 

El primer encuentro formal con el equipo creativo se realizó el 8 de junio. Después de tres horas de discusión, a veces acalorada, concluimos que las ideas a gobernar la puesta en escena serían las siguientes:
 

·         Don Pasquale es una comedia con notables tintes de tristeza.

·         La acción será contemporánea y el lugar en el que se realice será dejado a la imaginación de la audiencia, no necesariamente Roma como se establece en el libreto.

·         El diseño escenográfico se inspirará en la obra del pintor surrealista René Magritte.

·         Se agregará un personaje mudo, un mayordomo vestido como Magritte, que se encontrará en el escenario casi permanentemente. Debo decir que yo no estaba muy feliz con esta idea, pero al ver la producción decidí que fue una buena idea.

·         La crisis, es decir la cachetada que Sofronia–Norina da a Con Pasquale debe parecer muy real. (Durante las funciones, constatamos que la cachetada fingida que Rebeca dio a Charlie, fue percibida como real por una gran parte del público. Por cierto, aislar a ambos cantantes bajo luces cenitales durante los momentos posteriores a fue uno de los mejores escénicos de la puesta en escena).

·         Ernesto cantará su aria del segundo acto fuera de la casa de Pasquale y, en el tercer acto, los jóvenes se unirán en un jardín al cantar el “notturno”. En mi opinión este fue otro de los grandes aciertos escénicos del equipo creativo.

·         Solamente habrá un intermedio de 20 a 25 minutos entre los actos 2 y 3; esto ya se había acordado con Rodrigo Macías.

 
Como siempre que se presenta ópera, el dinero es un tema más que ardiente. Programamos una reunión con algunos miembros del Consejo Directivo de Pro Ópera –los que son responsables de obtener el dinero y los que lo gastamos. Como sabemos, acordar lugar, día y hora de reunión entre seis mexicanos es un evento de proporciones casi cósmicas, cómicas en muchos casos; también es normal que el compromiso al que se llegue siempre es susceptible de modificarse.
 
Finalmente nos reunimos –casi todos– el 15 de junio. Irma nos hizo ver que estábamos cortos de fondos para el proyecto, por lo que decimos diseñar ciertas estrategias para cubrir el faltante: solicitar el adelanto de las cuotas de los miembros de la asociación, torcer el brazo de algunos amigos en capacidad de hacer donativos tanto en efectivo como en especie, hacer del estreno un evento dedicado a levantar fondos para el proyecto, para lo cual se propuso realizar una cena posterior a la función –por supuesto el costo de la cena y del boleto para el estreno serían superiores al precio de mercado, de lo contrario no se trataría de un evento de recaudación de fondos. Lo único que no se propuso fue robar. Por el momento decidimos financiar el proyecto con reservas de la asociación y posponer la solución integral –otra característica de la idiosincrasia nacional.

Del 5 al 16 de julio

 

El 5 de julio, día de elecciones, tuvimos la presentación final de los resultados del taller. Creo que los resultados fueron mejores a los que esperaba, pues tenemos un buen conjunto de cantantes de apoyo: dos Norinas, un Ernesto y dos Malatestas. Nos faltaba  un Don Pasquale pero unos días después logramos tener uno. Otro resultado de esta presentación fue que decidimos hablar con el director escénico, ya que sentimos que había ciertos trazos que podrían tener repercusiones negativas en lo musical.
 
Entretanto, Irma se abocaba a negociar con la UNAM una multitud de “detalles”, como la firma del convenio de asociación entre las dos entidades, los precios de los boletos, los períodos de apertura de taquillas, la división de los ingresos, o sea “cosas terrenales” de este tipo. Era un momento crítico, pues la UNAM entraba en vacaciones el 3 de julio.
 
Los ensayos musicales y de escena formales se iniciaron el lunes 6 de julio, contando desde ese momento con Rebeca, Josué y Charlie. Javier pudo incorporarse hasta el 14. Al terminar el primer ensayo de escena, realizado en la Sala Nezahualcóyotl, Rodrigo, José Antonio, Rosa, Irma y yo, tuvimos una reunión que en momentos subió de temperatura, pues nosotros solicitamos se acelerase el trabajo para terminar el trazo del tercer acto y, en conjunto con Rodrigo, tratamos, exitosamente, de convencer al equipo creativo de simplificar los movimientos de Don Pasquale durante el primer acto, no por razones artísticas sino puramente físicas, ya que sentimos que existía el riesgo que Charlie llegase totalmente vacío al tercer acto, como lo notamos en la presentación del taller durante su segundo dueto con Malatesta.
 
Al terminar la reunión, nos dimos cuenta del tamaño que era el problema de las vacaciones universitarias. Comprobamos que, salvo uno, todos los accesos a Ciudad Universitaria se encontraban cerrados. De hecho tuvimos que peregrinar en una caravana de cuatro coches por los casi 50 kilómetros cuadrados de CU buscando la salida. A mí se me acababa la gasolina y ya no tenía batería en mi celular, lo que aunado a nuestro largo periplo sin que nadie nos dijera por donde salir –nos cruzamos con varias patrullas que nos ignoraron olímpicamente– fui presa de una  sensación de estar condenado a quedarme por siempre en CU. Después de media hora encontramos la salida. Regresando a lo importante, el hecho de la falta de accesos convenientes  podía, como de hecho lo hizo, obstaculizar la venta de boletos y el acceso a las funciones a realizarse el 25 y 26 de julio; funciones para las que se agudizó el problema se ya que la taquilla sólo abría de miércoles a viernes de 10 a 14 horas. Las funciones de agosto 1 y 2 no tendrían el problema, pues las vacaciones terminaron el 26. ¡Qué bonito es producir ópera! ¿O no?
 
El trabajo de los cantantes, director musical y equipo creativo fue muy pesado. De 10 de la mañana a 2 de la tarde los cantantes ensayaban con Rodrigo en casa de un cantante, Charlie, quien gentilmente prestó su casa bastantes veces y  simultáneamente José Antonio y Rosa montaban la escena en la Covarrubias. Los ensayos de escena eran en esta última entre 4 y 9 de la tarde. En este punto quisiera agradecer a los pianistas que nos auxiliaron en el proceso, quienes no recibieron un aplauso bien merecido al final de cada función, como lo hicieron los otros participantes de las mismas. Irma y yo acudíamos a la mayoría de los ensayos, lo que de alguna forma fue factor importante en lograr el ambiente de camaradería y de trabajo en equipo que influyó en el éxito de las funciones.
 
El lunes 13, tuvimos otro momento de alta tensión, esta vez motivado por una diferencia de opiniones artísticas. Durante un descanso del ensayo vespertino Rodrigo me comentó que se había enterado que los creativos intentaban poner en escena algo durante la obertura. Por fortuna, Rodrigo y yo odiamos que “nos diviertan” durante la obertura, por lo que solicitamos tener otra reunión después del ensayo. Ese fue el momento más conflictivo del periodo de ensayos. Después de dos horas de discusión –José Antonio Morales puede recitar más palabras que Gurnemanz con una respiración digna de Hvorostovsky– decidí hacer el papel de intendente y tomé la decisión, apoyado por el director concertador, de sólo iluminar a Don Pasquale tras el telón durante la obertura. No fue democrático, pero hay momentos en los que no cabe este lujo.
 
Ópera no solo es música y actuación, también incluye abrir el apetito del público para atraerlo a las funciones. El miércoles 15, Pro Ópera y la UNAM dieron una conferencia de prensa presidida por las autoridades universitarias y nuestro presidente. Asistimos todo el equipo, musical y creativo, Adriana Alatriste, Irma y yo. Ignacio Orendáin (Presidente de Pro Ópera) y Sealtiel Alatriste llegaron tarde pues no lograban encontrar el acceso a CU. Esto fue un recordatorio de que el problema de las vacaciones era muy serio. Los cantantes, Rodrigo y José Antonio hicieron un magnífico trabajo atendiendo a la prensa.
 
Al día siguiente en la noche los cantantes y los “productores” fuimos al programa radiofónico “Viva la Ópera” con resultados espléndidos. Así es como empezó nuestra campaña de publicidad. He de decir que, aunque hubo ciertos problemas, dicha campaña fue muy productiva.

Del 17 al 24 de julio

 

Julio 17
 
Tuvimos el último ensayo escénico con piano cubriendo toda la ópera por primera vez, con casi toda la escenografía y utilería. Nos comunicaron que la escenografía estaría lista en dos días. Para ser honesto ese día me empezó a gustar lo que veía. También tuvimos uno de los momentos más divertidos cuando al inicio del ensayo, José Antonio gritó desde su escritorio a la mitad del primer piso y con el micrófono conectado: “Canción – uno de los tramoyistas de la Covarrubias– no te preocupes por la obertura, pues no habrá”. Rodrigo y yo nos volteamos a ver con una sonrisa de complicidad.
 
 Julio 18
 
¡Ensayo a la italiana! En los primeros dos actos se logró un buen balance entre ambas masas sonoras y esto no es una afirmación trivial ya que este teatro está diseñado principalmente para danza, por lo que  razón que hay muchos lugares sordos –para evitar el ruido del impacto de los pies al tocar el suelo– por lo que la colocación de los cantantes sobre el escenario es realmente crítica. Rodrigo me pidió moverme por todo el teatro con objeto de medir la acústica y el balance. La acústica del segundo piso y de la parte delantera del primer piso es excelente, no así la de la parte de atrás del primer piso. La orquesta necesitaba más trabajo en el tercer acto y todos sentimos que el coro debería aplicarse más en sus ensayos.
 
Uno de los descubrimientos personales que hice en este proyecto, es que los músicos que tocan en una orquesta sinfónica deben aprender a ejecutar música en el foso y delante de los cantantes, ya que normalmente lo hacen sobre el escenario y detrás de los cantantes, cuando se da el caso. Rodrigo entiende esto y creo que lo ha resuelto brillantemente, eso sí gritando “piano” muchas veces en cada ensayo.
 
Julio 19
 
Hoy tuvimos ensayo completo con orquesta. Me parece que la producción está llegando a ser no solo atractiva sino inteligente y sensitiva. Creo que la iluminación puede ser el punto más brillante de la producción, no por luminosa, sino por pertinente. Creo que las cosas llegarán muy bien al ensayo general.
 
Aunque la orquesta mejoró notablemente creo que aún puede hacerlo mejor, motivada por un director musical que, además de talentoso, trabaja muchísimo. Empiezo a sentirme impresionado por Charlie, quien no solo actúa bien, sino que tiene una voz bella y siempre mantiene la afinación. Si logra proyectar su voz adecuadamente será la gran sorpresa, especialmente para aquellos que lo han criticado, y a Pro Ópera de paso, por cantar un papel de importancia. Creo que Charlie puede llegar a ser un bajo importante en el canon de la ópera cómica del siglo XIX.
 
Rebeca mostró su clase, experiencia y su ángel al ser la única de los cantantes que saludó a todos los miembros de la orquesta, aunque al hacerlo hincada en el borde del foso me puso al borde de un ataque cardíaco.
 
Estuve muy preocupado por el estado de salud de Javier durante los ensayos. Al llegar a México pescó una infección en la garganta y se cuidó con esmero, por ejemplo marcando durante todos los ensayos, a diferencia del inexperto Charlie que no hizo caso de mi consejo de no desperdiciar voz.  Las visitas de Javier a la foniatra ayudaron a que pudiera lucir su hermosa voz e impresionarnos con sus agudos, al alcanzando ese, temido por muchos, Re bemol. Siempre tuvimos la amenaza de cancelación, pero Javier no lo hizo por su profesionalismo y porque siempre se sintió físicamente en forma durante las funciones. A propósito, cantó el aria del segundo acto sin cortar una sola nota y usando esos escalofriantes ornamentos que le enseñó Paco Araiza, otro gran “Ernesto” mexicano... Esto es una muestra de la voluntad que Javier tiene de nunca defraudar al público, en especial en esta ocasión en la que regresa a su país natal después de haber tenido enormes triunfos en Europa.
 
Mi esposa me acompañó a este ensayo y confesó estar impresionada con la cantidad de trabajo duro que se necesita para poner una ópera. Por cierto, y para completar mi alegría, me dijo que encontraba la producción muy atractiva. A quienes no tengan la suerte de conocer a mi consorte, he de decirles que después de muchos años en los que había asistido a varios centenares de funciones de ópera, me declaró enfáticamente, en 2003, que no le gustaba la ópera

Julio 20
 
Hoy tuvimos que descansar pues todo el Centro Cultural Universitario estuvo sin energía eléctrica pues se sometió a su mantenimiento eléctrico anual. Esto fue muy desafortunado porque esto provocó que se redujeran los ensayos orquestales; por otro lado el descanso fue bueno para los cantantes. En la mañana me dediqué a hacer una infinidad de llamadas telefónicas para lograr la apertura de los accesos indispensables para los días de función; creí que había tenido éxito pero seis días después constaté que otra característica de nuestra idiosincrasia es decir que sí aunque se sepa que no.
 
Julio 21
 
Canal 22 grabará la función del 26 de julio para transmitirla posteriormente; nos han prometido una copia para mediados de septiembre. Creo que esto es sensacional, no sólo por la transmisión sino por contar con un documento que nos sea útil en la obtención de futuros patrocinios. También supimos que Radio Educación transmitirá en vivo la función del 2 de agosto. Las experiencias con los medios de comunicación me han convencido de que hay más vedettes en ese mundo que en toda la historia del Follies Bérgere y el Lido juntos.
 
Rodrigo Macías está haciendo milagros con la orquesta y aunque el coro ha mejorado, creemos que lo puede hacer aún más.
 
Después del ensayo nos fuimos a cenar. Quedé admirado al comprobar que los artistas comen mucho más que los no artistas, aunque estos beban más cuando los cantantes tienen que trabajar el día siguiente.
 
Julio 22
 
El día empezó con una experiencia espeluznante. Fui a la taquilla a bloquear los asientos que serían usados por las cámaras de televisión. Al ver el mapa de la sala en la taquilla, noté que no coincidía con la sala, ya que en ésta “hay” una fila A mientras que el mapa de la taquilla, “empezaba” con la fila B y, por una vez, los boletos se vendieron numerados. Lo más increíble es que nadie se mostró sorprendido por este “pequeño error”, digno de una mala película cómica, o de una buena de Buñuel. ¿Se pueden imaginar la escena si la casualidad no hubiese detectado esto? En un caso: ¡Todos muévanse una fila hacia adelante, no importa si no caben todos!, en el otro el movimiento sería para atrás.
 
Ese día hablé con Ramón Vargas quien envió sus cálidos y sinceros deseos de que tuviéramos mucho éxito en esta aventura. Mencionó que el proyecto es infalible con el reparto que tenemos. Su agenda le impide asistir a ninguna de las funciones pero prometió que su esposa asistiría al estreno. Espero que le cuente que la función fue todo un éxito. Comuniqué a todos esta plática, lo cual fue considerado como un muy buen augurio.
 
En la tarde tuvimos el ensayo pre–general con los covers. Pudimos constatar que no es lo mismo cantar con piano que con orquesta y que nuestros jóvenes cantantes necesitan trabajar muy fuerte para mejorar su interpretación, especialmente cuando canten algunas de las siete funciones adicionales que tendremos que lograr posteriormente. Fue meritorio, por otra parte, el hecho de que su desempeño escénico fue mucho mejor de lo esperado, a pesar de no haber ensayado desde la presentación del taller, tres semanas antes. Estoy seguro que con la ayuda de los directores musical y de escena lograrán tener unas representaciones de alta calidad.
 
Julio 23
 
Y llegó el día del ensayo general. Invitamos a los medios especializados y abrimos las puertas al público en forma gratuita. La asistencia fue decente –unas 250 personas– dado el día de la semana, jueves, la hora, 5 de la tarde, y el hecho de que el acceso al Centro Cultural siguió siendo una pesadilla. Javier mejoró notablemente su salud y cantó casi toda su parte marcando solamente la repetición de la cabaletta del segundo acto. Rebeca cantó a toda voz bellamente, lo que aunado a su actuación y presencia escénica lograron un impacto muy grato en el público presente. Josué y Charlie tuvieron una interpretación muy buena, lo que, dado el estado de nuestras estrellas suizas, me hizo pensar que las funciones serían estupendas. Hubo pequeños problemas escénicos, pero el trabajo de nuestro equipo creativo los resolvió antes del estreno. Creo que el resultado de este ensayo general fue muy positivo dada la respuesta de los medios y el público.
 
Julio 24
 
El día previo al del estreno fue un día de recogimiento total. Los cantantes descansando “en silencio”, el director musical pensando en sus últimos ajustes y el equipo creativo limpiando cualquier problemilla. Se me ordenó quedarme en casa ni llamar a nadie, pues mi estado de histeria expectante podría perturbar a cualquiera de los que sí hacen arte.

Las funciones


Julio 25
 
¡Noche de estreno! Todos estábamos nerviosos pero confiados. Rodrigo tuvo un ensayo final con el coro una hora antes de que se levantase el telón.
 
A las cuatro de la tarde los nervios me dominaban, no sólo por el estreno, sino porque el cielo del sur de la ciudad se puso negro por las nubes que amenazaban con una tormenta de proporciones mayores. No que me importara que lloviese o no, lo que me importaba era que una tormenta empeoraría considerablemente las posibilidades de llegar al Centro Cultural aún más de lo que resultase de la falta de accesos adecuados. Por fortuna la lluvia se interrumpió un poco antes de la hora de inicio y se reanudó, para darnos suerte, durante el intermedio. Creo que la naturaleza nos ofreció una gran sonrisa al momento de levantar el telón.
 
No lo mencioné en su momento, pero durante el ensayo general tuvimos problemas serios con la serenata del tercer acto. Dado el poco volumen relativo de las guitarras, decidimos “mejorar” el sonido. En esa ocasión pusimos las guitarras cerca de un micrófono, Javier a un lado, el pandero al otro, y el coro dos pasos atrás logrando un resultado catastrófico. Rodrigo y yo seguimos pensando en el problema hasta que encontramos una solución plausible. Javier se pondría tras el primer bastidor sin ser visto por el público pero sin dejar de ver al director, colocar al coro tan atrás de las guitarras como fuera posible, pero sin que evitaran ver el monitor en el que por el que Rodrigo los dirigía y alejar el pandero lo más posible. Esta fue la mejor solución durante las dos primeras funciones pero siguió sin satisfacernos. En las últimas dos funciones, redujimos notablemente el volumen del amplificador de las guitarras, movimos el coro diagonalmente hacia las piernas del escenario y alejamos aún más el pandero. Yo hubiera preferido enviar el pandero al estacionamiento.
 
En esta ocasión no escribí una reseña de la producción, ya que lo considero poco ético al haber participado en ella. Sin embargo, creo que no falto a mi código de ética si afirmo que encontré a los cantantes mejor el sábado que el domingo, y a la orquesta y al coro mejor el domingo que el sábado. El domingo se acabaron de corregir los pequeños problemas que todavía se manifestaron el sábado ¿Por qué no se puede editar la realidad?
 
El día del estreno tuve una revelación en el sentido de que entendí que una producción es un ser viviente por lo que lo siempre es importante indicar la fecha de la función cuando la reseñamos. Durante los primeros dos actos, el retrato de un antepasado de Don Pasquale preside el escenario y se suponía que el coro lo cambiaría por uno de Sofronia–Norina al entrar al inicio del tercer acto. Lo que sucedió fue que quien manipuló el retrato del antepasado atrás del cual se encontraba el de Norina, se equivocó y dejó el del viejo. Yo conocía la puesta en escena, y lamenté la equivocación... por un minuto, ya que cuando Rebeca, avisada por Rosa del error, entró chasqueando los dedos al mayordomo dándole la orden de voltear los retratos. En las siguientes funciones el cambio de retratos se hizo de esta manera. Rebeca volvió “dar vida” a la producción en la función del 1º de agosto cuando cantó un hermoso trino subrayándolo con “un trino de sus pies”, mismo que repitió en la última función.
 
La ópera fue recibida espléndidamente por el público quien premió a los artistas con una larga y cálida ovación. Aunque se llenó el primer piso, la asistencia fue del orden del 80%, lo que atribuyo esencialmente a la dificultad para adquirir boletos y para entrar a Ciudad Universitaria. La crítica publicó reseñas en las que mostró la buena recepción de la producción.
 
En cuanto pude salir de mi asiento, me encontré con Sealtiel Alatriste y Gustavo Rivero quienes después de darme un gran abrazo me dijeron: “lograron lo que prometieron” –creo que se referían a producir una ópera con una alta calidad artística. Ellos convirtieron el riesgo político que les representaba haberse asociado con un grupo que algunos sectores del mundo de la ópera en México consideran elitista, en un logro artístico que se traducirá en una esperanza de nuevas empresas artísticas para nosotros.


 
Julio 26
 
Como mencioné, la segunda función mejoró la actuación de la orquesta y del coro aunque los cantantes estaban algo cansados, más por la falta de sueño y la exposición a una temperatura fresca al salir de la cena de la noche anterior, que por la función de estreno propiamente dicha. Creo que deberemos planear las celebraciones en futuras ocasiones en forma tal que no impacten negativamente el bienestar físico de los principales actores de esa maravilla que es una función de ópera.
 
Canal 22 grabó la función; bueno, así lo que creíamos. El productor nos dijo durante el intermedio que un problema técnico en la Unidad principal, había impedido la grabación de la segunda escena del primer acto –la que se realiza en la azotea de la vivienda de Norina. Ante la sugestión de repetir ese día tal escena, lo que en mi opinión era similar a pedir a un maratonista que volviese a correr los kilómetros 15 a 20, decidimos volver a grabar la ópera durante alguna de las funciones del siguiente fin de semana. Una ventaja adicional de esta solución era que esto permitiría una mejor edición al contar con dos funciones.
 
Después de la función invité al equipo a una cena fría –y muy húmeda por cierto– en mi casa, lo que continuó ayudando a lograr la cohesión de todo el grupo. Además, y a guisa de condición de acceso a las carnes frías y las botellas, exigí a todos me firmaran un cartel de la producción. Es altamente probable que este cartel se cotice muy caro en algunos años.
  
Julio 27
 
El lunes fue un día bastante relajado. Los cantantes continuaron con su trabajo de atender a los medios de comunicación y yo recibí una llamada del Director de la Compañía de Ópera de Bellas Artes, pidiendo felicitara a todos los involucrados en el proyecto, incluyendo a Pro Ópera como entidad promotora, por lograr “una producción y una ejecución de alta calidad”
 
Julio 28 y 29
 
TV UNAM se unió a Canal 22 en una coproducción de la grabación de la función del 2 de agosto. Como mencioné anteriormente, aparte de poder compartir esta producción con el auditorio de ambos canales, lograremos un documento hecho con calidad profesional que nos permitirá mejorar nuestra capacidad para obtener patrocinadores para nuevas producciones. Tengo entendido que la transmisión se realizará el 3 de octubre por Canal 22. Dado que ambas entidades no buscan lucro, no obtendremos regalías por las transmisiones. Lo que sí odiaría es encontrarme en el futuro con un DVD pirata.
 
Julio 30 y 31
 
La venta de los boletos para las últimas dos funciones se incrementó en estos días como efecto del trabajo de nuestros artistas en los medios, la publicación de buenas críticas y, sobre todo, la diseminación de boca en boca de la calidad de la producción; además, el fin de las vacaciones permitió abrir los accesos al Centro Cultural.
 
Agosto 1 y 2
 
Al llegar al estacionamiento para asistir a la función del sábado 1º de agosto me emocioné y sentí una enorme satisfacción al ver un letrero en la entrada que decía “Don Pasquale. Localidades Agotadas”. A decir verdad me encantó constatar que fuera de la sala hubo quienes no pudieron entrar. Algunos de ellos compraban sus boletos para la función final que también lució el letrero de “Localidades Agotadas”. En mi opinión, la mejor de las funciones fue la del sábado 1º de agosto, la del dos fue muy buena también aunque confirmé mi creencia de que funciones en días consecutivos no son recomendables. Canal 22 y TVUNAM grabaron la última función completa y Radio Educación la transmitió en vivo.
 
Se sentía un ambiente mezclado entre “misión cumplida” y nostalgia. La verdad, fueron unos días maravillosos que terminaron con dos funciones de una calidad que, en mi humilde opinión, las haría dignas de cualquier escenario operístico del mundo. Y esta no es una de mis exageraciones características.

Epílogo

 

Don Pasquale se presentó posteriormente en las Facultades de Estudios Profesionales de la UNAM en Acatlán e Iztacala, Mérida, Guadalajara, León, Torreón, San Luis Potosí y Texcoco. En total se dieron 17 funciones.
 
El FONCA canceló el apoyo en 2010, pero aun así presentamos ese año La scala di seta y L’occasione fa il ladro como lo habíamos ofrecido a la UNAM.



© Luis Gutiérrez Ruvalcaba







 




No hay comentarios.:

Publicar un comentario